EVALUACIÓN FINAL CURSO CITEP: WEB 2.0 CREA, PUBLICA, COMPARTE

Esta es la versión original del trabajo. Si les interesa ver cómo quedó comprimida en 500 palabras, les paso la otra. Sentí que quedaban las ideas recortadas.

El objetivo del presente informe es el de analizar la reciente experiencia en relación con los blogs con el propósito de realizar una autorreflexión acerca de la propia práctica, considerar fortalezas y debilidades de estos proyectos, señalar qué recursos y herramientas se han podido incorporar en relación con los elementos de la bibliografía y propuestas del curso y establecer qué proyecciones educativas pueden adquirir en función de reelaboraciones, reformulaciones de algunas herramientas y la inserción en función de un acompañamiento efectivo en el proceso de enseñanza/aprendizaje. Dado que para este último propósito se necesita investigar, experimentar e incorporar algunas herramientas descubiertas a través del presente curso, es probable que las mismas se vean reflejadas en los blogs antes del envío del presente texto.
Debido a que los blogs analizados son dos, deberé referirme por separado a cada uno de ellos en algunas de las instancias del presente análisis.
a) Nombre de los proyectos y motivos por los que surgieron:
1. Lapizázulix, la galaxia del cuento: Sin ninguna experiencia en el armado y diseño de blogs emprendí este proyecto con el objetivo de difundir una propuesta de trabajo en escritura de microrrelatos y con experiencias en la narración oral. El objetivo era lograr el conocimiento y compromiso de la comunidad educativa (y de otros destinatarios ajenos a ella que pudieran estar interesados) en relación con un proyecto que ya circulaba en formato de papel y que incluía instancias de concursos internos de microrrelatos y aforismos y la creación de un Club de Narradores Orales.
2. Otras miradas: Este segundo blog (con el otro a medio armar) surgió por la necesidad de abrir uno para el presente curso. A medida que lo fui diseñando pensé inmediatamente en la posibilidad de establecer vínculos entre trabajos de clase y reflexiones personales o propuestas que surgieran fuera de ella en relación con la literatura, con los temas y textos abordados y para que se pusiera en ejercicio el análisis de la transtextualidad (una de las formas de lectura que me apasiona trabajar en todos los niveles y variedades).

b) Herramientas utilizadas:
En este punto debo hablar sólo del primer blog, puesto que las incorporaciones realizadas en este en los últimos tiempos fueron producto de los aprendizajes y experimentaciones realizadas con el segundo.
Cuando creé Lapizázulix, la galaxia del cuento incorporé páginas, etiquetas, categorías. He descubierto, con la experiencia de Otras miradas que aún no domino estos elementos puesto que no logro encontrar cómo incorporar una entrada en la página adecuada. He navegado páginas más “despojadas” en este sentido, pero me propongo persistir con el objetivo de pasar de logros intuitivos a aquellos sistematizados por la práctica y el conocimiento.
El uso del texto HTML y la posibilidad de incorporar galerías de imágenes fueron opciones que pude trabajar más rápidamente.
Aunque mi propósito inicial era que las publicaciones se vieran en la página del blog con el formato original, tuve que conformarme (por ahora, al menos) con que quedaran cargadas como links desde los cuales se abre el archivo original.

c) Nuevos recursos incorporados en los blogs a partir del curso:
Tanto en Lapizázulix como en Otras miradas incorporé botones para compartir lo publicado con Facebook, Twitter, etc.
A partir de lo trabajado en Otras miradas pude incorporar (y luego hacerlo en Lapizázulix) enlaces a páginas y blogs, inserción de enlaces a otros textos e incorporación de material multimedia en formato de video y no sólo de imágenes.

d) Cuestiones pendientes:
1. Lapizázulix no nació como un blog escolar. Simplemente, a partir de una experiencia desarrollada en la escuela, la intención era la de mostrar lo que hay en relación con ella y el material disponible. De hecho, la mayoría de los comentarios a artículos no proceden de personas de la comunidad escolar sino visitantes que han accedido al blog y se han interesado por diferentes motivos en lo que allí se muestra. La participación de actores de la comunidad escolar, por otra parte, no estuvo nunca planeada como una actividad obligatoria o como cumplimiento de tareas de clase.
Falta incorporar material audiovisual que dé cuenta de experiencias de narración oral y crear un espacio especial (para darle mayor relevancia que el comentario a una entrada) para textos u otros enlaces que quiera incorporar el visitante.
También está pendiente aprovechar la posibilidad de la cámara web de mi notebook (u otro dispositivo similar que otro pudiese utilizar) para incorporar material de experiencias directas o la realización de una entrevista, por ejemplo, filmada en tiempo real. Editar parte de este material en Movie Maker a través de la Pizarra Digital Interactiva sería algo ideal, pero esto en la escuela es todavía una “asignatura pendiente”.

2. Otras miradas sí nació como un blog que debía inscribirse en las posibilidades de uso en la educación. Sin embargo, nunca lo pensé como un “blog cerrado” (si es que se me permite el improvisado término): la posibilidad de incorporar en él Netvibes no está prevista con la intención de que cada espacio propio de un curso o alumno sea acreditación de tareas cumplidas (en cantidad y calidad) sino como el recurso para que cada grupo o alumno cree su propio “planeta” en ese universo, dando mayor relevancia al tipo de lectura que más lo identifique (por tema, por relación entre discursos, etc.). Por ahora los obstáculos que veo para esta iniciativa están vinculados con la cantidad de alumnos que no tienen posibilidad de acceder a Internet; en principio, no me molestaría que esto surja en trabajos a pequeña escala y que luego se logre habilitar formas de ampliar este acceso, así como la posibilidad de colaboración de docentes de Informática (aunque en la escuela sólo tienen esa asignatura en 1° y 2° año).
Más allá de las entradas que en este blog están relacionadas con las temáticas del presente curso, falta incorporar no sólo lo relacionado con las miradas literarias sino también elementos dinámicos: imágenes, videos, música, etc., que además sería interesante que fueran aportados por los alumnos.

Algo más que deseo incorporar en ambos blogs es una aplicación de la que tomé nota en estos últimos tiempos y que sirve a los efectos de que los alumnos no videntes puedan acceder a trabajos en blogs y aprovechen no sólo lo que allí está escrito sino también lo que ellos pueden aportar.

e) ¿Vinculación blog/proyecto educativo?
Ciertamente una pregunta difícil, pero no insoluble. Dado lo anteriormente señalado, la posibilidad de manejar en clase lo que se construye en los blogs, cotejarlo con las actividades que realizan por fuera de los blogs, aprovechar debates en relación con las diferentes miradas en torno al objeto de análisis y las distintas formas de abordarlo es, quizás, lo que puede reactualizar la idea de complementación entre recursos y la imagen de colaborar-compartir al trabajar en equipos.
En la medida en que el acceso a la Web se amplíe, la posibilidad de colaborar/compartir puede volverse más tangible con la incorporación de Twitter u otro medio que permita intercambiar ideas, opiniones, etc. (método bastante conocido por nuestros alumnos, que muchas veces resuelven actividades en conjunto a través del chat de Messenger o Facebook).

Casciari

Había olvidado este borrador. El video de Casciari, que figura en la bibliografía, me había dado qué pensar en relación con material que había utilizado en un curso acerca de Teoría Literaria en la educación media. Hice alguna observación al respecto en el Círculo de Debates pero no quisiera dejar de lado esta oportunidad para plantear un par de cuestiones.
El artículo que yo había trabajado hablaba de una experiencia en la que Casciari había participado: la blogonovela. En esa entrevista él se extendía acerca de las características de este formato y qué elementos ponía en interrelación. La idea de que los blogs pudieran estar muertos parecía algo lejana.
En el video que trabajamos, en cambio, Casciari está pensando (con un tono irónico bastante interesante) en la posibilidad de que los blogs hayan caído en desuso en función de nuevas expresiones. Sin embargo, hacia el final de su exposición lo que queda claro es el hecho de que los blogs tienen una funcionalidad que los hace vigentes en tanto no se cierran sobre sí mismos sino que interactúan con otros sistemas de la cultura y de la actividad intelectual.
Hay más para decir al respecto, pero tendrán que esperar una nueva entrada. Hasta pronto.

¿Primeros pasos o acompañante de la Web 2.0?

Me estoy metiendo en el terreno de otro de los blogs, pero no sé si todos han tenido experiencia con la pizarra digital interactiva y me pareció un buen ejemplo para que vean algunos de sus funcionamientos. En mi caso en particular debo señalar que en el año 2010 tuvimos en la escuela una capacitación con una serie de encuentros y la consiguiente obtención de un enlace a partir del cual nos podíamos bajar el software a nuestras CPU. Lo tengo; casi no lo he usado. Todos sabemos que en esta, como en muchas otras cosas (y no sólo lo tecnológico), se necesita la práctica, la prueba ensayo/error. Un cañón y otra serie de elementos que no están instalados (como en el video) sino que hay que buscar en una escuela de dos pisos con tiempo para instalarla no son precisamente las condiciones adecuadas como para que esta tecnología se pueda aprovechar. Es importante considerar que, además de lo que se ve en el video, la pizarra tiene espacio para guardar archivos, posibilidad de conexión con Internet, capacidad como para hacer visible sobre la pantalla mucho material que podemos cargar en un pendrive o que podemos abrir desde una carpeta de la misma pizarra. No sirve, por ejemplo, para armar con ella un video o documental porque mucho tiempo de grabación resulta demasiado pesado para el sistema; sí se pueden trabajar PPS u otros formatos.
Lo cierto es que, en relación con el tema que nos ocupa, me parece observar que en la mayoría de los casos la pizarra se ha ido utilizando como una forma diferente, más vistosa, de presentar la clase tradicional. Esto no significa que no sea un recurso válido u obsoleto antes de ser plenamente utilizado. Lo que creo es que la capacitación del docente (al que a veces se le pide que sepa acerca de aquello que no tiene dónde encontrar) debe abrirse al espectro más amplio que haría que la pizarra digital interactiva sea uno de los recursos que, en tanto no estén los materiales (las netbooks, por ejemplo) para que cada participante del proceso enseñanza/aprendizaje sea un actor, y no sólo un “recipiente” de conocimientos que luego “trasvasa” sobre una hoja, informe impreso o, en el mejor de los casos, acercamiento a la pizarra para probar (con cuidado) cómmo funciona. Llegado el caso, la interacción en un aula entre lo que los alumnos trabajen en sus netbooks en relación con lo que va apareciendo en la pizarra digital (además de la combinación con el uso de blogs y twitter en la misma clase o en otra instancia) puede resultar una experiencia interesante de analizar en función de la serie de procesos cognitivos que se ponen en juego.

Más sobre la Web 2.0


Más allá de discursos políticos, lo que me interesó del video es que aparecen temas que nos ocupan, preocupan o inquietan, según se fue notando en la serie de entradas, comentarios, publicaciones. Por otra parte, se menciona algo de lo que hablé en otro momento: el hecho de que la mayoría de los alumnos no tiene acceso a la web fuera de la escuela. A pesar de lo que podamos percibir como una época multimediática, haciendo un esporádico sondeo entre mis alumnos me di cuenta de que son muy pocos los que, por ejemplo, acceden a blogs y/o saben hacer comentarios en ellos. Hay que seguir trabajando.

¿Apocalípticos e integrados?

http://t.co/TgcfpD8 vía @revistaenie

El artículo de la revista Ñ, “Ciudadanos hiperconectados”, en el N° 405 (2 de julio de 2011) alude a estos términos, como así también al concepto de contracultura, al mejor estilo Umberto Eco. Se habla, en efecto, de una visión maniquea que nos muestra a los detractores a ultranza de las redes sociales frente a los que se sitúan frente a la tecnología “como quien persigue los designios de un demiurgo”.

Antes de profundizar en los planteos que a continuación se realizan en el artículo, es interesante cotejar (en una carta de lectores publicada en la revista Ñ, N° 406 -9 de julio de 2011-) qué posición adoptan quienes, sin tener en claro una posición, opinan como disculpándose de lo que sostienen: “El cambio no es malo, no quiero que esto se lea como un lamento conservador… es lícito preguntarse… hasta qué punto es un formato pasajero, efímero, que nada puede hacer a la luz de las vastas tradiciones culturales(…) En el frenesí y el presente inflacionario, total, de Twitter, hay algo del orden de la pausa que se pierde….no quiero decir que eso sea algo malo… serán los teóricos los encargados de pensar el asunto.”

Lo que resulta interesante del artículo de Ñ (escrito por Fernando Peirone) es que sitúa el tema de las redes sociales y su utilización como un fenómeno social antes que tecnológico y que tiene, como una virtud destacable, la posibilidad de sortear límites que los medios de comunicación masiva no habían logrado franquear aún. Pienso, por ejemplo, en la multiplicación exponencial de las denuncias frente a situaciones como la de una lapidación en algún remoto país y de qué modo esa exposición del tema logra poner en juego otros mecanismos sociales habitualmente más lentos.

En la nota se realiza también un paralelo entre las acciones que un individuo realiza a través de Internet con situaciones tales como la del zapping o la posibilidad de ver que tanto las redes sociales como los juegos-on-line son una virtualización de la vida pública. En palabras del sociólogo español Javier Elzo, se trata del “nacimiento de un nuevo tipo de movimiento social autónomo de partidos y sindicatos”.

Recuerdo ahora que en el año 2010, en el contexto de un curso a distancia vinculado con el uso de la Teoría Literaria en la escuela secundaria, aparecieron algunos artículos que resaltaban de qué modo la introducción de la cyberliteratura abría un espacio particular para entender las nuevas prácticas de escritura y de lectura. Se hablaba en ese material de la vigencia que en los últimos años adquirió el fenómeno de la blogonovela. Por otra parte, es común que los adolescentes ya no miren la televisión si no es a través de Internet, con las variantes que este hecho instituye.

Entonces, no se trata de que el cambio es “inevitable” sino que es necesario para que refleje otros posicionamientos del hombre frente a su entorno y su modo de acceder a los conocimientos, la información, el ángulo de visión de lo que se percibe como realidad. En términos de la tarea del educador, esto significa tratar de salvar la brecha que se abre dentro de la escuela (y en ocasiones fuera de ella) entre los hábitos de trabajo escolares, el abanico de posibilidades que dan las redes sociales y la capacidad que tiene/no tiene el alumno (y también el docente) de compatibilizar ambas prácticas (válidas cada una de acuerdo con una meta que pretenda hacer confluir aquellas con un resultado participativo y colaborativo).

Desafío a algunas personas a encontrar material para temas como la vigencia de los celtas, características de la cultura flamenca, orígenes del mayo francés, qué es el rastafarismo, etc. recurriendo sólo a Internet o sólo a una biblioteca tradicional. Ambos fracasarían por separado; ambos aprenderían a cruzar información si trabajaran en equipo puesto que separarían páginas web de dudosa confianza, seleccionarían libros y artículos más apropiados para la búsqueda deseada, cruzarían datos entre las dos formas de indagación para eliminar repeticiones, encontrarían personas, grupos, blogs que les aportarían material. Estoy hablando de un aprendizaje colaborativo que inclusive podría incorporar el Twitter para que los “investigadores” pudieran ir vinculando datos y armando una hipótesis de trabajo. Más o menos algo así como lo que pretendo que realicen mis alumnos en una materia como Historia de la cultura universal.

Insisto: ni apocalípticos ni integrados, o en tal caso apocalípticos integrados a un nuevo orden que nos propone que después del apocalipsis hay un renacimiento o que a lo mejor no existe tal apocalipsis sino un reordenamiento, un redireccionamiento de la mirada. Pero para eso hay que hacer y no sólo decir, ni teorizar.

Facebook renacentista

Así se titula el artículo que aparece hoy en la revista Ñ, en la página 17, y que el buscador no registra. Según esta nota, especialistas en el Renacimiento de la Universidad de Londres aseguran que las redes sociales anteceden a Facebook y a Twitter. Estos ancestros residirían, según los investigadores, en las academias italianas de la temprana Edad Moderna europea a través de epístolas sobre medicina, estética, ciencia, lenguaje, literatura… en diferentes idiomas y entre miembros de distintos países.

En principio, sería interesante aprovechar estos conceptos para que los alumnos puedan acceder al trabajo colaborativo más allá del uso de las tecnologías actuales. También serviría para construir con ellos una mínima línea temporal que dé cuenta de cómo fueron avanzando los recursos con los que contamos para trabajar, investigar, comunicarnos, intercambiar, enriquecer y proponer aportes a diferentes enfoques didácticos.

Creo que ciertamente es necesario que estas habilidades y hábitos son ágiles y prácticas desde la web pero que deben estar moldeadas en ellos puesto que si no toda actividad que implique trabajo en equipo o interrelación de fuentes o correcciones a textos provisorios está destinada al fracaso.

Y siento que debemos manejar las Tic conjuntamente con el desarrollo de esas potencialidades porque la realidad me demuestra que no son tantos los chicos que tienen acceso a las computadoras y en muchas escuelas esto sigue siendo asignatura pendiente porque no están los recursos que siempre se mencionan en los medios. De otro modo, lo que sucedería es que seguiríamos fomentando un trabajo de vínculo profesor/alumno a distancia (puesto que muchos de ellos lo hacen vía mail) que sólo reproduciría las prácticas de otras actividades “no tecnológicas”.

Por último, cuento una experiencia que demuestra que lo último señalado puede ser muy productivo también, aunque sería interesante ver cómo se entrelazarían con ésta otras prácticas: Tengo un alumno ciego que realiza sus actividades en la Notebook con un lector Jaws y recibo de él consignas de escritura, preguntas acerca de material, etc.; es más, las evaluaciones las realiza en tiempo real junto con sus compañeros y me las envía al mail al finalizar la actividad. Es un placer corregir estos textos con la computadora: lo hago más rápido, puedo agregarle comentarios en la sección que tiene el Word 2007 y hasta puedo recibir sus textos revisados por él luego de mis sugerencias. Imagínense si esto pudiese trabajarse con todos los chicos y se lograra volcar las actividades, conclusiones, sugerencias en un blog en el que se organizaran todos estos materiales. Me propongo lograr esto con el blog en el que leen esta entrada y esa es la razón por la que pensé en la ordenación de las páginas que ven sobre la barra derecha. Mi siguiente desafío: ver si puedo introducir ciertas herramientas que sirven para que los ciegos accedan a los materiales de los blogs.

Microrrelatos y Twitter

Sería como preguntarse acerca del huevo y la gallina, si no fuese porque hay infinitos testimonios que nos demuestran que primero fue el microrrelato. En un estudio de David Lagmanovich se recogen alrededor de 111 relatos (algunos anónimos) que van ordenados en forma descendente en relación con la cantidad de palabras utilizadas (contando el título). La mayoría de los microrrelatos exhiben una imagen de “indefinición”: algunos los sienten como el comienzo de una historia, otros como el final de una situación, otros nos muestran las fuertes elipsis narrativas que se han producido entre frases. Por ejemplo: “Él le propuso matrimonio. Ella no aceptó. Y fueron felices”.

A veces podríamos pensar de qué modo el que accede a Twitter tiene mucho que aprender de estos textos para lograr la condensación de ideas que requieren los 140 caracteres. También podríamos ver de qué modo nuestros alumnos (los twitteros) pueden aplicar sus habilidades a la hora de escribir textos hiperbreves sin que se conviertan en telegramas.

Más allá de la práctica que desarrollo en mi taller de cuentos cortos y narración oral, la motivación para escribir esta entrada surgió de la lectura de una nota publicada en el día de hoy en la revista Ñ, “Textos y retratos: Relatos en pocas líneas”, en la cual se habla del desafío que toma Martina Flor en su libro 101 Casi Historias. Novela inconclusa sobre la gente común (Del Nuevo Extremo). Alguno de los ejemplos que figuran en la nota: “Mercedes es recepcionista. Ya no sonríe”.

Lo interesante además es el hecho de que la autora considera que este tipo de textos humaniza a los personajes porque desliza lo más íntimo; lo demás lo sabemos por los noticieros. Pensaba, mientras leía esto, que el uso del Twitter que varias figuras han hecho “célebre” de algún modo es como la otra cara (el lado oscuro) y que el desafío en el caso de iniciativas educativas, especialmente las vinculadas con la producción (ficcional o no), debería tener en cuenta las diferentes facetas planteadas.