BARROCO, QUEVEDO Y LA ACTUALIDAD

Ocho poemas de Francisco de Quevedo que nos devolverán a los Siglos de Oro

Si bien no es el humor el tema que puedo desarrollar ahora (recordarán que estoy editando por acá como de maratón) sólo la letrilla satírica “Don Dinero” serviría para recordar el modo particular de mostrar la crítica a su época a partir del humor.

En el enlace que antecede hay un Quevedo del que merecemos hablar más in extenso. En breve volveré a trabajar estos temas.

Poemas de Quevedo: de lo sublime a lo grosero — Diente de león

La poesía de Quevedo está tan llena de contrastes y contradicciones como la época en la que surgieron, el Barroco del XVII, siglo del claroscuro, de oscuridad en la historia, y claridad deslumbrante y esplendorosa en la literatura y en el arte. Así, en su poesía podemos encontrar sublimes poemas que expresan el amor más…

a través de Poemas de Quevedo: de lo sublime a lo grosero — Diente de león

Notas acerca del humor

Muchos de nosotros hemos leído alguna vez Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique. Muchos también hemos descubierto alguna vez que por más que pase el tiempo y creamos que ya hemos abordado un texto desde múltiples visiones siempre surge algo más.

Algo como lo que detallo en las líneas anteriores me ocurrió cuando hace uno o dos años atrás descubrí Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don Guido de Antonio Machado. Estaba yo buscando material que trazara un recorrido de lecturas vinculadas por distintas formas del humor y con la intención de demostrar cómo ciertos recursos del Barroco español están vigentes para nosotros (en especial para nuestros descreídos alumnos) en diversos discursos (no sólo el literario) y descubrí entonces un texto en el que no había reparado antes, pese a haber trabajado mucho material de Antonio Machado.

Para muchos pasa desapercibido que la posición del yo lírico ya está evidenciada en el título que el poeta le coloca a la obra. Ese DE en lugar de POR constituye un mínimo elemento que adquiere relevancia cuando uno va llegando, en el remate del poema, a observar las características del renombrado don Guido y el tipo de personalidad que exhibe. A partir de allí uno vuelve hacia atrás (al menos aquellos lectores más “ingenuos” que no suelen practicar la lectura prospectiva y retrospectiva) y comprueba los elementos que han ido tejiendo el entramado de la ironía y es entonces cuando la preposición trastocada en el título corrobora y refrenda lo que se hace evidente en el remate del poema.

Por supuesto, el juego de palabras que recorre el ritmo poético, junto con otras figuras retóricas, conjuga perfectamente no sólo con la ironía sino además con la sátira y la parodia, los tres grados de humor más sutiles: aquellos que nos desafían a jugar entre lo gracioso y lo serio en diferente grado.

Ampliaré este análisis en otra entrada. Independientemente de textos de Francisco de Quevedo y Villegas como “A una nariz” o la letrilla satírica conocida como “Don Dinero”, por mencionar uno de los escritores emblemáticos del Barroco y de este estilo satírico, en particular, recomiendo no dejar de lado textos contemporáneos que trabajan estos mecanismos y nos actualizan miradas de otros tiempos que vemos en la realidad a nuestro alrededor: “Necrológica”, de María Elena Walsh, por ejemplo; “El mellizo” de Leo Masliah, entre otros.

Dejo aquí el enlace al texto de Antonio Machado, aunque estoy considerando la posibilidad de incluir en el sitio una modesta biblioteca con textos que considere aportes valiosos (y me encantará contar con sugerencias que me puedan ofrecer y que aparecerán con indicación de quién ha contribuido).

http://www.escribirte.com.ar/textos/404/llanto-de-las-virtudes-y-coplas-por-la-muerte-de-don-guido.htm

Shakespeare en versión de Les Luthiers

Si se trata de este grupo musical/literario/intelectual/humorístico… tenemos asegurado el entretenimiento, la diversión junto con un acercamiento a la cultura en sus diversas formas. En este caso, ya que la entrada anterior está vinculada con Shakespeare, qué mejor que este pasaje de uno de sus espectáculos en donde aparecen Shakespeare y sus obras con una vigencia no sólo atribuible al dramaturgo inglés sino a la transtextualidad que Les Luthiers aplica con notable maestría.

https://www.youtube.com/embed/999mLuLm32E?list=PL6MzMpX4s1w4vk2ZC_7cssB6tbPBfWdJb“>Charla entre Mundstock y Rabinovich sobre Shakespeare

Un luthier inolvidable: Daniel Rabinovich

Rabinovich en Les Luthiers

     Les Luthiers es un grupo, un equipo de personalidades que difícilmente pasen desapercibidas por cualquier generación. Desde sus primeras obras hasta las más actuales han ejercido su profesionalismo, mostrado su humor, desplegado infinidad de recursos musicales, actorales, escenográficos, escriturales que hacen de su obra un objeto de valor único. Con un agregado: más allá de la maestría musical, el despliegue humorístico de sus diferentes composiciones, también abren un amplio panorama a la cultura de todas las épocas y lugares imaginables, posibles, reconocibles a primera vista o veladas por el recurso de la transtextualidad, aunque siempre al alcance de cualquier oyente/espectador dispuesto y predispuesto a un espectáculo único en su especie.

     Sería inabarcable enumerar la serie de obras que han desarrollado hasta el momento y prácticamente imposible señalar una como emblemática o ejemplar para comprender la esencia de su arte. La que introduzco en esta entrada sólo se entiende como un homenaje a uno de sus integrantes, fallecido en el día de ayer, y que nos deja la incertidumbre de las despedidas sentidas siempre como prematuras y la certeza de que su legado estará presente toda vez que se hable de este grupo de artistas, así como la melancolía de saber que cada uno de los restantes participantes del conjunto no pierde un ápice de valor artístico aunque quizás nos suceda sentir que vemos a otros diferentes de los que hasta ahora conocíamos.