Gabriel García Márquez: 1982

Quizás sea este discurso uno de los que más se ha citado y analizado en diferentes épocas y naciones. Y creo que es porque, aun cuando en las palabras resuena la urgencia de lo latinoamericano, estos conceptos elaborados por García Márquez no dejan de representar lo más íntimo y esencial del ser humano: la SOLEDAD en la sociedad y en lo personal entendida como aquello que hace que cada uno se sienta frecuentemente desarraigado, abandonado, incomprendido por los demás, por un ser creador y hasta por uno mismo.

También en su discurso, como en la mayoría de los que conocemos desde los registrados en diferentes publicaciones, resuenan nombres de otros escritores mencionados por García Márquez como ejemplos de posicionamientos frente al arte y la vida: Pablo Neruda, William Faulkner, entre otros. Destaco a continuación un segmentos, aunque debajo de este les dejo el discurso completo (casi podría decir que un ensayo acerca de la realidad):

Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios



La soledad de América Latina

Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.

Este libro breve y fascinante, en el cual ya se vislumbran los gérmenes de nuestras novelas de hoy, no es ni mucho menos el testimonios más asombroso de nuestra realidad de aquellos tiempos. Los Cronistas de Indias nos legaron otros incontables. Eldorado, nuestro país ilusorio tan codiciado, figuró en mapas numerosos durante largos años, cambiando de lugar y de forma según la fantasía de los cartógrafos. En busca de la fuente de la Eterna Juventud, el mítico Alvar Núñez Cabeza de Vaca exploró durante ocho años el norte de México, en una expedición venática cuyos miembros se comieron unos a otros y sólo llegaron cinco de los 600 que la emprendieron. Uno de los tantos misterios que nunca fueron descifrados, es el de las once mil mulas cargadas con cien libras de oro cada una, que un día salieron del Cuzco para pagar el rescate de Atahualpa y nunca llegaron a su destino. Más tarde, durante la colonia, se vendían en Cartagena de Indias unas gallinas criadas en tierras de aluvión, en cuyas mollejas se encontraban piedrecitas de oro. Este delirio áureo de nuestros fundadores nos persiguió hasta hace poco tiempo. Apenas en el siglo pasado la misión alemana de estudiar la construcción de un ferrocarril interoceánico en el istmo de Panamá, concluyó que el proyecto era viable con la condición de que los rieles no se hicieran de hierro, que era un metal escaso en la región, sino que se hicieran de oro.

La independencia del dominio español no nos puso a salvo de la demencia. El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina. El monumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en París en un depósito de esculturas usadas.

Hace once años, uno de los poetas insignes de nuestro tiempo, el chileno Pablo Neruda, iluminó este ámbito con su palabra. En las buenas conciencias de Europa, y a veces también en las malas, han irrumpido desde entonces con más ímpetus que nunca las noticias fantasmales de la América Latina, esa patria inmensa de hombres alucinados y mujeres históricas, cuya terquedad sin fin se confunde con la leyenda. No hemos tenido un instante de sosiego. Un presidente prometeico atrincherado en su palacio en llamas murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto 20 millones de niños latinoamericanos morían antes de cumplir dos años, que son más de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. Los desaparecidos por motivos de la represión son casi los 120 mil, que es como si hoy no se supiera dónde están todos los habitantes de la ciudad de Upsala. Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en cárceles argentinas, pero aún se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopción clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran así han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100 mil perecieron en tres pequeños y voluntariosos países de la América Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional sería de un millón 600 mil muertes violentas en cuatro años.

De Chile, país de tradiciones hospitalarias, ha huido un millón de personas: el 10 por ciento de su población. El Uruguay, una nación minúscula de dos y medio millones de habitantes que se consideraba como el país más civilizado del continente, ha perdido en el destierro a uno de cada cinco ciudadanos. La guerra civil en El Salvador ha causado desde 1979 casi un refugiado cada 20 minutos. El país que se pudiera hacer con todos los exiliados y emigrados forzosos de América latina, tendría una población más numerosa que Noruega.

Me atrevo a pensar que es esta realidad descomunal, y no sólo su expresión literaria, la que este año ha merecido la atención de la Academia Sueca de la Letras. Una realidad que no es la del papel, sino que vive con nosotros y determina cada instante de nuestras incontables muertes cotidianas, y que sustenta un manantial de creación insaciable, pleno de desdicha y de belleza, del cual éste colombiano errante y nostálgico no es más que una cifra más señalada por la suerte. Poetas y mendigos, músicos y profetas, guerreros y malandrines, todas las criaturas de aquella realidad desaforada hemos tenido que pedirle muy poco a la imaginación, porque el desafío mayor para nosotros ha sido la insuficiencia de los recursos convencionales para hacer creíble nuestra vida. Este es, amigos, el nudo de nuestra soledad.

Pues si estas dificultades nos entorpecen a nosotros, que somos de su esencia, no es difícil entender que los talentos racionales de este lado del mundo, extasiados en la contemplación de sus propias culturas, se hayan quedado sin un método válido para interpretarnos. Es comprensible que insistan en medirnos con la misma vara con que se miden a sí mismos, sin recordar que los estragos de la vida no son iguales para todos, y que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y sangrienta para nosotros como lo fue para ellos. La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos, cada vez menos libres, cada vez más solitarios. Tal vez la Europa venerable sería más comprensiva si tratara de vernos en su propio pasado. Si recordara que Londres necesitó 300 años para construir su primera muralla y otros 300 para tener un obispo, que Roma se debatió en las tinieblas de incertidumbre durante 20 siglos antes de que un rey etrusco la implantara en la historia, y que aún en el siglo XVI los pacíficos suizos de hoy, que nos deleitan con sus quesos mansos y sus relojes impávidos, ensangrentaron a Europa con soldados de fortuna. Aún en el apogeo del Renacimiento, 12 mil lansquenetes a sueldo de los ejércitos imperiales saquearon y devastaron a Roma, y pasaron a cuchillo a ocho mil de sus habitantes.

No pretendo encarnar las ilusiones de Tonio Kröger, cuyos sueños de unión entre un norte casto y un sur apasionado exaltaba Thomas Mann hace 53 años en este lugar. Pero creo que los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también aquí por una patria grande más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos. La solidaridad con nuestros sueños no nos haría sentir menos solos, mientras no se concrete con actos de respaldo legítimo a los pueblos que asuman la ilusión de tener una vida propia en el reparto del mundo.

América Latina no quiere ni tiene por qué ser un alfil sin albedrío, ni tiene nada de quimérico que sus designios de independencia y originalidad se conviertan en una aspiración occidental.

No obstante, los progresos de la navegación que han reducido tantas distancias entre nuestras Américas y Europa, parecen haber aumentado en cambio nuestra distancia cultural. ¿Por qué la originalidad que se nos admite sin reservas en la literatura se nos niega con toda clase de suspicacias en nuestras tentativas tan difíciles de cambio social? ¿Por qué pensar que la justicia social que los europeos de avanzada tratan de imponer en sus países no puede ser también un objetivo latinoamericano con métodos distintos en condiciones diferentes? No: la violencia y el dolor desmesurados de nuestra historia son el resultado de injusticias seculares y amarguras sin cuento, y no una confabulación urdida a 3 mil leguas de nuestra casa. Pero muchos dirigentes y pensadores europeos lo han creído, con el infantilismo de los abuelos que olvidaron las locuras fructíferas de su juventud, como si no fuera posible otro destino que vivir a merced de los dos grandes dueños del mundo. Este es, amigos, el tamaño de nuestra soledad.

Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte. Una ventaja que aumenta y se acelera: cada año hay 74 millones más de nacimientos que de defunciones, una cantidad de vivos nuevos como para aumentar siete veces cada año la población de Nueva York. La mayoría de ellos nacen en los países con menos recursos, y entre éstos, por supuesto, los de América Latina. En cambio, los países más prósperos han logrado acumular suficiente poder de destrucción como para aniquilar cien veces no sólo a todos los seres humanos que han existido hasta hoy, sino la totalidad de los seres vivos que han pasado por este planeta de infortunios.

Un día como el de hoy, mi maestro William Faullkner dijo en este lugar: “Me niego a admitir el fin del hombre”. No me sentiría digno de ocupar este sitio que fue suyo si no tuviera la conciencia plena de que por primera vez desde los orígenes de la humanidad, el desastre colosal que él se negaba a admitir hace 32 años es ahora nada más que una simple posibilidad científica. Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

Agradezco a la Academia de Letras de Suecia el que me haya distinguido con un premio que me coloca junto a muchos de quienes orientaron y enriquecieron mis años de lector y de cotidiano celebrante de ese delirio sin apelación que es el oficio de escribir. Sus nombres y sus obras se me presentan hoy como sombras tutelares, pero también como el compromiso, a menudo agobiante, que se adquiere con este honor. Un duro honor que en ellos me pareció de simple justicia, pero que en mí entiendo como una más de esas lecciones con las que suele sorprendernos el destino, y que hacen más evidente nuestra condición de juguetes de un azar indescifrable, cuya única y desoladora recompensa, suelen ser, la mayoría de las veces, la incomprensión y el olvido.

Es por ello apenas natural que me interrogara, allá en ese trasfondo secreto en donde solemos trasegar con las verdades más esenciales que conforman nuestra identidad, cuál ha sido el sustento constante de mi obra, qué pudo haber llamado la atención de una manera tan comprometedora a este tribunal de árbitros tan severos. Confieso sin falsas modestias que no me ha sido fácil encontrar la razón, pero quiero creer que ha sido la misma que yo hubiera deseado. Quiero creer, amigos, que este es, una vez más, un homenaje que se rinde a la poesía. A la poesía por cuya virtud el inventario abrumador de las naves que numeró en su Iliada el viejo Homero está visitado por un viento que las empuja a navegar con su presteza intemporal y alucinada. La poesía que sostiene, en el delgado andamiaje de los tercetos del Dante, toda la fábrica densa y colosal de la Edad Media. La poesía que con tan milagrosa totalidad rescata a nuestra América en las Alturas de Machu Pichu de Pablo Neruda el grande, el más grande, y donde destilan su tristeza milenaria nuestros mejores sueños sin salida. La poesía, en fin, esa energía secreta de la vida cotidiana, que cuece los garbanzos en la cocina, y contagia el amor y repite las imágenes en los espejos.

En cada línea que escribo trato siempre, con mayor o menor fortuna, de invocar los espíritus esquivos de la poesía, y trato de dejar en cada palabra el testimonio de mi devoción por sus virtudes de adivinación, y por su permanente victoria contra los sordos poderes de la muerte. El premio que acabo de recibir lo entiendo, con toda humildad, como la consoladora revelación de que mi intento no ha sido en vano. Es por eso que invito a todos ustedes a brindar por lo que un gran poeta de nuestras Américas, Luis Cardoza y Aragón, ha definido como la única prueba concreta de la existencia del hombre: la poesía. Muchas gracias.

2018- 2° edición NOCHE DE LOS MUSEOS en el COLEGIO “MARIANO MORENO”

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     Les traigo el artículo desde Lapizázulix para aquellos que sólo me siguen por acá. Se trata de la edición de la Noche de los Museos en Buenos Aires (Argentina) y recordarán quizás algunos que ya el año pasado nuestra escuela participó de esta actividad. Bien, aquí les dejo el artículo y espero que la curiosidad. Tendrán noticias pronto de lo sucedido esta noche.

DISCURSO DE OCTAVIO PAZ AL RECIBIR EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA 1990

a través de DISCURSO DE OCTAVIO PAZ AL RECIBIR EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA 1990

He planteado en alguna ocasión lo valioso y multifacético que ha sido este escritor mexicano.

En esta oportunidad comparto lo que encontré en otro sitio web que frecuento. Ciertamente los discursos de los escritores cuando reciben el Premio Nobel constituyen un valioso material para comprender qué es la literatura, cómo se transforma en el transcurso del tiempo, pero por sobre todas las cosas nos habla de quién es el ser humano devenido en escritor y que a veces se nos pierde detrás de un narrador, un yo lírico o un dramaturgo.

Ojalá pueda hacerlo: se me ocurre mientras completo esta entrada que podría dedicar una sección a los discursos de los Premios Nobel de Literatura, incorporados en forma completa como colección y trabajados también en extractos que me permitan mostrar “escenarios” que fueron variando y que se fueron manteniendo con el correr del tiempo.

Mundo libre

Cervantes

El título de la entrada hace referencia al blog de Ernesto Capuani. El enlace remite a una entrada en la que recomienda un libro que despertó mi interés puesto que hace referencia al matrimonio en las Novelas ejemplares y en el Quijote. Habría que ver si el tema se trata con el tono picante de un Quevedo o escritor similar; en todo caso, el hecho de focalizar en el matrimonio en relación con aquella época pica la curiosidad de varios.

¡La familia no sólo te toca por lotería genética, a tu familia la eliges tú! — Madrid en el espejo

http://rincondeltibet.com/blog/p-la-familia-no-siempre-es-de-sangre-sino-de-almas-26762

a través de ¡La familia no sólo te toca por lotería genética, a tu familia la eliges tú! — Madrid en el espejo

La presente entrada replica una de Madrid en el espejo, que a su vez está reblogueando un post de Rincón del Tibet. La dejo para pensar acerca de los vínculos, de sangre o por elección.

 

“La Puerta del Cielo”… y más para los judíos — franciscojaviertostado.com

¿Quién de vosotros ha visto esta película? Probablemente nadie. La cinta fue un gran fracaso comercial y sería quitada de las carteleras poco tiempo después de ser estrenada, de hecho, solo se conservan tres negativos de 16 mm de la película: dos en los archivos del Vaticano y otra en posesión del hijo de su […]

a través de “La Puerta del Cielo”… y más para los judíos — franciscojaviertostado.com

Ignoraba la existencia de esta película; no me avergüenza: al fin y al cabo es tanto lo que desconocemos… (la buscaré para mejor ilustrar a mis alumnos acerca de cuestiones “invisibles” en esta época).

Tengo un colega que trabaja mucho con la literatura vinculada con el Holocausto y situaciones similares así que se la recomendaré. Por lo que a mí respecta ahora sé más de otras iniciativas que se suman a las ya conocidas y que tuvieron como propósito proteger a este grupo cultural al que Occidente le debe mucho desde siglos atrás.

Paradojas de la vida cotidiana y de la historia también: judíos y árabes compartiendo conocimientos e investigaciones científicas en otras épocas y ahora enfrentados; judíos, árabes y españoles en lucha sobre todo desde el reinado de los Reyes Católicos aun cuando tanto le debe, por ejemplo, la literatura española a las manifestaciones estéticas de esos pueblos… Un cineasta que, elegido como portavoz del fascismo, se encuentra embarcado en un proyecto en el que se combatía contra las consecuencias del régimen.

Estas y otras razones nos ponen ante la evidente necesidad de repensar situaciones, actores, épocas y circunstancias que todavía se nos escurren tras una sutil cortina que nunca parece terminar de descorrerse.

Tragedias colectivas: El informe Nunca más y La noche de Tlatelolco — Malditas Letras 5

por Mgtr. Daniel Cortés A Juana y Carlos “… hoy en día alguien podría […]

a través de Tragedias colectivas: El informe Nunca más y La noche de Tlatelolco — Malditas Letras 5

Dejo aquí esta entrada que recomiendo tener en cuenta. Para quienes analizamos a nuestro alrededor en búsqueda de huellas y conexiones entre pasado y presente pero también entre las diferentes partes del mundo en que habitamos el tema puede ser de mayor interés.

En mi caso en particular, sin militancia partidaria pero vinculada a una época de Argentina que conocí y entendí al menos 10 años después de haberla supuestamente vivido y tal vez ayudada por el conocimiento y descubrimiento de lecturas cruciales (aun desde la ficción y no desde la historia: El Señor Presidente, El laberinto de la soledad, Cien años de soledad, por mencionar algunos) esta asociación entre el informe de la comisión que encabezó Ernesto Sábato y la situación en México a la que, entre otros, hace alusión con un potente análisis Octavio Paz me recordó las veces que (desde la literatura pero sin dejar de lado los contextos) intento que mis alumnos entiendan los paralelismos que se pueden observar entre la dictadura argentina (1976-1982) y la Guerra Civil Española (1936-1939); también me trajo a la memoria mis intentos de que pudieran entender la diversidad de factores que intervinieron en los movimientos estudiantiles desde el Mayo francés, pasando por Tlatelolco, el Cordobazo y sus frecuentes luchas en los últimos años a través de marchas y protestas.

La bruja Tlantepucilama y el origen de la mexicanidad — David Pavón-Cuéllar

Intervención en el III Aquelarre Universitario, en Morelia, Michoacán, el 27 de octubre 2016 David Pavón-Cuéllar Conciencia del mexicano Es difícil decidir cuándo aparecen los primeros mexicanos sobre la faz de la tierra. Si los mexicanos son los que se conciben a sí mismos como tales, quizás entonces descubramos a los primeros en la época […]

a través de La bruja Tlantepucilama y el origen de la mexicanidad — David Pavón-Cuéllar

Replico un artículo que, entre otras cuestiones que siempre me han llevado a la curiosidad por la cultura azteca, espero sea de utilidad para mis alumnos (sobre todo cuando de abrir los ojos a lo que nos rodea se trata). Entre los personajes mitológicos, legendarios, un poco de cada uno, el que se menciona aquí no es precisamente de los que más se ha dicho ni en clases de literatura ni de historia.

Espero encontrarme con otros aportes en diferentes sitios. Más allá de Quetzalcoátl, Huitzilopochtli (y convengamos que por difíciles de pronunciar algunos ni siquiera los recuerdan) y algunos dioses y seres menores más, lo cierto es que el panteón de dioses y el de personajes mágicos, vinculados con la brujería, relacionados con la época de la conquista y posteriores está bastante incompleto.

Quizás una de las pocas excepciones es el caso de la Malinche.

¿Qué aporta la curación de contenidos? — EL DOCUMENTALISTA AUDIOVISUAL

Los beneficios de la content curation son más de los que en un principio puedas imaginar. No hablo sólo de encontrar contenido interesante, qué va, hablo también de criterio, de destreza hablo de SEO… ¿Me sigues?

a través de ¿Qué aporta la curación de contenidos? — EL DOCUMENTALISTA AUDIOVISUAL

     En un mundo en el que la tecnología está al servicio del hombre, entre otras cosas, para la investigación es absolutamente usual que un estudiante, un docente, un investigador… no utilice ni la mitad de los recursos disponibles.

     Por si esto fuera poco, en instituciones educativas (desde la iniciativa de secretarías o ministerios de educación) se pretende que la enseñanza y el aprendizaje estén  mediados tecnológicamente. ¿Difícil? Sí. ¿Por qué?

  • Por falta de interés de jóvenes y adultos
  • A VECES, por falta de capacitación (sólo a veces; en la mayoría de los casos nos encontramos con personas altamente capacitadas que no pueden sacar provecho, por ejemplo, de una plataforma virtual que han armado con el objetivo de trabajar con sus alumnos)
  • Por desidia
  • Puedo seguir enumerando, pero falta lo más importante y menos asumido…
  • La mayoría de las instituciones educativas públicas no cuenta con el equipamiento suficiente y la conexión con la red es altamente deficiente.

     Dicho esto, el recurso que menciona este artículo (la CURACIÓN DE CONTENIDOS) es uno de los fundamentales para lograr una mejor organización de la información y la posibilidad de CONSTRUIR CONOCIMIENTO (término del que muchos hablan y pocos conocen). Quizás porque los tecnicismos volcados en documentos elaborados por quienes nunca han transitado escuelas como docentes suenan muy adecuados pero quedan vacíos y vaciados de contenidos cuando se baja a la práctica concreta y real.

Cuestiones pendientes y poco conocidas

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Si bien en la escuela hay varios ejemplares de esta publicación, fruto de un concurso que se realizó en la escuela entre otras cosas por los cien años del edificio, es cierto que pocos conocen lo que allí se publicó puesto que se distribuyeron pocos ejemplares.

No recuerdo si en algún momento compartí en mis sitios este material puesto que no era “mío” sino de la escuela. En todo caso tomé la decisión de subirlo a Calaméo y ahora lo ofrezco para que puedan leerlo más o menos como lo harían si tuvieran un ejemplar entre sus manos.

En el texto figuran todas las personas (o casi) que estuvieron comprometidas y colaborando con el proyecto que surgió a partir de la inquietud de ex alumnos de la escuela y otras instituciones mencionados en el prólogo de la publicación.