#escenarioscontec MI HUELLA NARRATIVA

¿Por dónde empezar? En principio, comentar que esta no fue mi primera experiencia virtual pero sí creo que la más vertiginosa. Empecé hace un tiempo atrás con cursos a distancia con distintas modalidades (¿si comento que los primeros eran los del CONICET, que iban y venían en papel y luego había un examen presencial revelo algo de mi edad?; es que empecé de joven): además de la mencionada institución, cursé otros de CEPA, participé en los foros de CONECTAR IGUALDAD EGRESADOS y, a partir del 2011, comencé a seguir los cursos de CITEP.
En la primera semana, más allá de reencontrar compañeros virtuales (a la mayoría de los cuales conozco virtualmente), me interesó descubrir que no sólo los contenidos eran abiertos sino también las mentalidades de quienes interactuaban. Mi observación puede parecer descortés, pero quizás se sorprenderían de la misma forma en que me sucedió a mí cuando en un reciente curso le ofrecí a un participante alternativas para incorporar a su proyecto y me respondió (creo que ofendido) que lo había abrumado y que mejor dosificara mi energía. Creo que fue el único momento en que sentí una desventaja en la virtualidad: no tener al otro enfrente para despejar malos entendidos. Pero vamos a lo importante.
Además de lo señalado, me gustó reencontrarme con algunos recursos que había aprendido a utilizar pero que no estaba frecuentando porque todo junto no se puede (en especial en una escuela como la mía en la que el uso y aprovechamiento de la tecnología parecen siempre una asignatura pendiente). Por supuesto, volver a compartir actividades con tutores de otros cursos fue también algo placentero. También por ello me quedé tranquila en cuanto a mi inquietud acerca de cómo íbamos a poder trabajar con semejante cantidad de cursantes. Había leído acerca de los MOOC y tenía ciertos conocimientos básicos acerca de su funcionamiento pero nunca creí que llegaría la oportunidad de participar en uno.
A medida que avanzaba el curso (segunda semana, aproximadamente) me empezó a preocupar cómo compatibilizar mi trabajo con 8 cursos de escuela secundaria, las correcciones, las actividades de tutoría… y mi necesidad de cumplir con las propuestas del curso y tratar de tomar todas. Sí, es cierto lo que piensan: aunque todos los caminos lleguen a Roma, yo quería conocerlos todos y no sólo algunos. Las lecturas, el material de videos, los análisis y comentarios de compañeros y tutores eran interesantes; algunos me quedan “en cola” para revisarlos y aprovecharlos más en función de mi práctica docente. Descubrí, aunque parezca extraño, que ese tiempo de 24 horas diarias podía volverse aún más elástico de lo que ya había experimentado en otros casos. Como el conejo de Alicia en el país de las maravillas, sentía que llegaba tarde a todos lados; pero llegaba.
Más allá de otros aportes interesantes desde las fuentes bibliográficas y los foros hubo dos cuestiones que me mantuvieron expectante: por un lado me impactó la precisión con la que Cobos plantea, en una exposición breve en proporción con lo que involucra la temática, pilares fundamentales para entender las características del contenido abierto, su vinculación con modalidades de aprendizaje, los desafíos a los que está ligado… en fin: un desarrollo no sólo claro y preciso sino que demuestra que no habla desde las esferas más lejanas del planeta sino que instala el tema con los pies sobre la tierra (sin saber si ha trabajado como docente, siento que no se aleja de ese rol sino que lo considera y hasta enseña a otros docentes qué cuestiones no pueden eludirse en pro de una “moda tecnológica”).
lo otro que me movilizó fue la experiencia de conocer por dentro el funcionamiento de Wikipedia: sé lo que son las wikis, conocía el hecho de que se trata de una enciclopedia colaborativa pero debo confesar que era una de las primeras en reprocharles a los chicos que la utilizaran como fuente de información; luego fui aprendiendo que se iba corrigiendo y actualizando pero aun así no estaba entre mis recomendaciones de búsqueda. Más allá de que el mismo Lorente señala que no es la fuente apropiada para cualquier tipo de trabajo, el hecho de haber incursionado en la edición de un artículo y participar en las discusiones me despertó una serie de ideas acerca de cómo capitalizar esta enciclopedia como recurso para diferentes habilidades de conocimiento de nuestros alumnos: desde verificar y cotejar fuentes, aprender qué puede escribirse y de qué manera según el contexto emisión/recepción, qué puede hacerse con lo que no está definido y rotulado… y algunas actividades más que están en el tintero (He aquí que tendríamos que modificar esta imagen un poco antigua por otra metáfora que identifique la misma idea).
No pude participar del video colaborativo porque el final de trimestre (el último encima, en el que todos quieren saber YA si aprueban o no) en la escuela secundaria es abrumador, sobre todo si además hay que preparar los actos de entrega de diplomas y las muestras o exposiciones de trabajos del año. Mis felicitaciones a todos. Me siento parte de él aunque no haya podido concretar a tiempo las ideas para las líneas que había seleccionado.
¿Quieren enterarse de algo cómico? Generalmente les insisto a mis alumnos para que, ante una lectura determinada que estamos abordando, aporten canciones, películas, publicidades, otros textos o discursos… en los que aparezca alguna vinculación o representación de la lectura que estamos interpretando. Lo paradójico es que justamente yo no he llegado a tiempo de realizar esto mismo en la cuarta semana, en el foro que proponía Silvia. En este momento, sentada frente a la página (no precisamente en blanco), espero no haber olvidado algo importante y poder tomarme un tiempo para leer los aportes que hay en los blogs de ustedes. Debo agradecer no sólo el estímulo de Silvia o lo reconfortante de los +1 en Google+ sino las veces que he descubierto en Twitter que algunos de ustedes marcaron uno de mis tweets como favoritos; espero devolverles en la medida de lo que pueda la atención que prestaron a mis participaciones.
Una última cuestión: si a alguien le interesan los microrrelatos y las narraciones orales, tengan en cuenta (me interesarían sus sugerencias) mi blog: Lapizázulix, la galaxia del cuento

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#escenariostec Acerca del contenido abierto

En este caso, si bien la bibliografía al respecto es vasta e interesante en sus diferentes aspectos, me interesa hacer referencia a lo que plantea Cristóbal Cobos como panelista para actividades del CITEP. Impacta particularmente observar con qué precisión y poder de síntesis logra una conjunción armónica entre los mitos detractores de este tipo de propuestas, los vicios y virtudes en el terreno de la realidad y la revisión de los desafíos y retos a los que los REA (Recursos Educativos Abiertos), por ejemplo, nos enfrentan (como administradores, usuarios, colaboradores… investigadores en su sentido más amplio).
Lo primero por resaltar es la advertencia que realiza acerca de que la utilización de contenidos abiertos no es sinónimo de contenido de calidad. Considero vital esta observación puesto que en la educación actual se tiende a ubicarse en extremos: todo lo de antes era mejor; toda innovación es superadora. Habitualmente esperamos que nuestros alumnos entiendan que la tecnología no lo puede todo, pero no siempre les facilitamos las herramientas para que puedan descubrir por qué lo decimos; por otra parte, es cierto que no sólo los estudiantes sino en muchos casos los docentes, comprenden muy vagamente que el acceso a la información no es un viaducto para la apropiación del mismo, ni siquiera para su comprensión.
Otra clave que me parece imprescindible tener en cuenta es la consideración que realiza acerca de que hay dos capacidades básicas para poder crear un camino propio de aprendizaje (una de las posibilidades de los REA): LECTURA y CONEXIÓN. Las destaco en mayúscula porque:
a. Todos nosotros LEEMOS. Si la lectura de textos ya es para mí central (como profesora de Lengua) también lo es el entender que SIEMPRE leemos: las imágenes, las expresiones, las situaciones (la “lectura de la realidad”).
b. De este modo esa lectura nos habilita para otras estrategias (interpretación, interacción, interrelación…)
c. En este punto ya empiezan a entretejerse relaciones entre la LECTURA y la CONEXIÓN. No sólo porque leyendo diferentes discursos o de modo distinto se puedan establecer relaciones entre ellos. También, como lo señala Cobos, porque el uso de contenido abierto necesita, entre otras cosas, que se vinculen disciplinas, contextos, metodologías.
La referencia a la necesidad de actualización constante, de revisión y cotejo y de existencia del intercambio entre pares (en tanto usuarios productores y/o “consumidores” nunca pasivos de estos contenidos) pone, a mi juicio, en primer plano en la escena dos cuestiones que preexisten a la aparición de los REA y que pueden constituir en la actualidad un obstáculo para la capitalización de estos recursos: gran cantidad de docentes trabajan en forma individual y desconocen procedimientos colaborativos (de Google Drive a Dropbox, Cacoo… pasando por otras tantas variantes) y son muchos los que no sólo demuestran resistencia al cambio sino que no sienten la necesidad de actualizar o mejorar sus conocimientos, razón por la cual no resultan muy permeables a esta imagen de que los contenidos necesitan actualizarse, mejorarse, potenciarse.
Considero que los planteos de este investigador están muy ligados con la realidad al advertir que la innovación no funciona por sí misma sino que hay un andamiaje y una serie de puentes que no pueden ser relegados puesto que el contexto de aprendizaje se vacía de contenidos y metas.


http://www.escenariostec.citep.rec.uba.ar/videos/entrevista-crist%C3%B3bal-cobos

#escenariostec Wikipedia por dentro y fuera

Es usual que en el ámbito educativo se escuchen las quejas de los docentes cuando los alumnos señalan que buscaron cierta información en Wikipedia. Me incluyo, al menos hasta hace un tiempo, y (con la experiencia del “detrás de escena”) creo también desde hace un tiempo que estoy fuera de esas filas.
Escuchar y reflexionar acerca de lo que plantea Patricio Lorente (director de Wikimedia) es casi una obligación para todo docente que pretenda trabajar en el aula con cierto grado de conocimiento del contexto social y cultural en el que se involucra la educación. Luego de quejarnos durante bastante tiempo acerca de que nuestros alumnos no reflexionan, no observan, no compararan, no analizan… tenemos casi a la mano (según los recursos con los que contemos en el aula, aunque a veces un celular con conexión puede ser un buen punto de partida) una forma de demostrarles que esa herramienta a la que recurren no está “acabada”, que no CUALQUIERA puede publicar en las wikis de esta enciclopedia pero que TODOS podemos intervenir en ella teniendo en consideración ciertos requisitos. Hasta podemos hacerles ver cómo necesitan trabajar la escritura y la adecuada normativa para que su artículo no sea borrado o su discusión no sea refutada.
Aproveché la actividad del curso y, antes de haber visto el video con los conceptos planteados por Lorente, ya estaba inmersa en una actividad en la que quiero seguir trabajando. No sé si luego me vuelva una wikipedista, pero al menos quiero seguir abriendo más cuestiones en el artículo que seleccioné para editar: “Microrrelato” (https://es.wikipedia.org/wiki/Microrrelato).
Por otra parte, considerando esta experiencia en relación con futuras acciones áulicas, uno de mis proyectos para el año próximo va a estar centrado en que mis alumnos (en grupos o individualmente, según los objetivos que elaboremos) ingresen a Wikipedia y editen/discutan artículos. Una forma de ponerlos en contacto con algo de lo que conocen, sólo que no tienen conciencia de que esa es “la punta del iceberg”.
Los riesgos de que los alumnos utilicen Wikipedia ya los conocemos. Ahora es tiempo de tomar el desafío de capitalizarlos para que ellos mismos puedan aprender a diferenciar fuentes confiables de (por lo menos) sospechosas, información fehaciente de imprecisas versiones, argumentos sólidos de discusiones banales… Por otra parte, asumir este tipo de actividades puede enseñarnos (a ellos y a nosotros) cuánto valor tiene el trabajo colaborativo en esta veta que conduce a la elaboración, no ya de un trabajo práctico, sino de una parte de toda una enciclopedia.

#escenariostec Algo más acerca de redes sociales

Silvia nos habla acerca de delicious como un caso de red social. Esto me hizo pensar acerca de los denominados “curadores de contenidos” (Scoop.it, por ejemplo): uno selecciona una serie de temas que le interesan y empieza a buscar entradas vinculadas con ellos, selecciona las más congruentes o útiles y las guarda, comparte, utiliza, etc.; tiene la oportunidad, además, de encontrar personas que siguen temas similares o que pueden ser de su interés y, por otra parte, quienes se conectan en la comunidad pueden acopiar en sus tópicos entradas que uno ha seleccionado (“rescoop”).
En este caso, entonces, dado que no siempre son colegas o profesionales quienes intervienen en estas acciones, ¿hasta qué punto no nos encontramos con la posibilidad de concebir esta herramienta como otra forma de red social? Me pregunto, a esta altura, ¿hay un límite preciso que diferencie algunos de estos recursos de las redes sociales? En ciertos proyectos, creo que podría trabajarse con tópicos de un curador de contenidos y realizar una interacción entre grupos de alumnos para encontrar puntos de abordaje de algunas temáticas y, si ellos están conectados entre sí en la comunidad, seguramente las interacciones lleven a realimentar los tópicos que están trabajando.
¿No será acaso que las redes sociales nos atraviesan en diferentes espacios que pueden volverse didácticos? Veamos: una plataforma virtual como la de Edmodo también permite que uno realice conexiones con otros docentes que tienen su propia plataforma (no conforman un grupo tutorial, no están en ninguna de las “aulas” de la plataforma sino que han armado su propio espacio). ¿Acaso esta comunidad (y el término se repite) no crea intercambios que permiten tejer redes y de las que pueden surgir, inclusive, propuestas de trabajo similares? Por supuesto, esto último se plantea con mayor fuerza si la institución gestiona la plataforma para toda la escuela, puesto que allí se concentran las propuestas y acciones de todos los docentes y se posibilita que el entorno capitalice su funcionamiento en red.
Sigo pensando.

#escenariostec Redes sociales y entornos virtuales

En la actualidad, dadas las condiciones en que se trabaja en las escuelas secundarias (falta de netbooks, problemas de soporte técnico, difícil acceso a los gabinetes de informática…), lo que puedo plantear surge de mi experiencia de elaboración de proyectos diseñados para implementar en alguna ocasión que sea más propicia.
En principio, dada la resistencia que tanto alumnos como docentes tienen en relación con la incorporación de las TIC, compartir un entorno virtual (que para varios sería más amigable por el hecho de poder monitorear las actividades -Edmodo, por ejemplo-) se plantea como una asignatura pendiente. Algunas iniciativas aisladas trabajan con grupos cerrados de Facebook y, en algún caso, utilización de material de Youtube que encuentren en ese espacio (somos pocos los que hemos elaborado material propio).
En segundo lugar, habría que analizar cuánto conocen alumnos y docentes acerca de las potencialidades de las redes sociales. Muchos las utilizan sólo para comunicación, socialización, etc. El diseño de una propuesta a través de Twitter, Google+ suele ser muy poco común; esta última red no es, por otra parte, tan conocida y la utilización de Hang outs suele ser algo extraño inclusive en el caso de docentes universitarios.
En tercer término, la utilización de blogs tiende a mostrar que los casos no son tan numerosos como se esperaría y la experiencia demuestra que muchos no saben cómo introducir un comentario, qué tipo de permisos tienen que tener para publicar/editar, etc. En este sentido, el camino por recorrer todavía es muy intenso.
Por otra parte, antes aún que el tema de redes o entornos, lo preocupante es el hecho de que muchos docentes no saben cómo trabajar, por ejemplo, con un Google Doc o Drive y en consecuencia ni siquiera comparten este tipo de herramienta con sus alumnos.
A pesar de lo expuesto anteriormente, mi posición no es pesimista. Muy por el contrario: desde mi espacio de trabajo estoy tratando de generar las redes, los espacios que permitan que las voluntades se sumen para que las acciones aisladas puedan confluir en función de que la información circulante pueda elaborarse, socializarse y generar ámbitos propicios para una sociedad del conocimiento. Por ahora, sólo cuento con algunos docentes que comparten conmigo material en Dropbox (es lo que hay), algunos han visitado mis blogs y otros conocen mi canal de Youtube.
Espero poder gestionar para el año próximo la utilización de alguna de las redes que frecuentan y, además, el acceso a Edmodo para que se familiaricen con el entorno. A partir de estos elementos puede pensarse que, según cuál sea el proyecto por desarrollar, los docentes irán moldeando en equipo y con los alumnos el espacio que prefieran para habitar sus propuestas: redes o entornos. Todo es reformulable; lo importante es andar.
“Caminante, no hay camino; se hace camino al andar…”

#escenariostec ¿Usted leyó a Walsh? (¿Cuál fue la mejor pregunta..? (Citep)

En principio pensé que se refería a María Elena Walsh (todavía no había descubierto qué tan “peligrosa” había sido considerada en la época de mi adolescencia), pero como ese curso ya me venía desafiando esperé la aclaración: ¿Usted nunca leyó a Rodolfo Walsh?
Para que se entienda: egresé de la secundaria en 1981 y hasta recibirme de profesora trabajé como preceptora en un colegio de chicas del que yo había egresado. En mi familia trataban de mantenerme aislada de lo que ocurría mientras yo cursaba el secundario, así que no tenía idea de lo que involucró todo el proceso de la dictadura. En 1986, cuando ingresé a este colegio (que era mixto) en un quinto año, casi la mayoría de los alumnos tenían entre 20 y 22 años (mi edad) y se hacía complejo pensar la escuela como yo la había vivido y como la había visto desde 1984 hasta ese momento.
Siento que esta es la mejor pregunta que me hicieron, no sólo porque de ese modo me abrieron los ojos. A partir de allí se abrió, de alguna forma, mi veta de investigadora: empecé a buscar autores desconocidos, olvidados, escatimados y me encontré, además, con la realidad tantas veces ocultada en relación con las muertes, desapariciones, torturas… que formaban parte de lo ocurrido desde 1976 (y antes), nada más y nada menos que buena parte de nuestra historia.
No sé, en el ámbito de este curso de CITEP, quiénes puedan llegar a leer esta entrada. Por si acaso: en la actualidad, cada vez que trabajo con mis alumnos de Literatura española en relación con la época de la Guerra Civil Española trato de hacerles entender que la situación, el contexto, las consecuencias (salvando ciertas distancias, no menores) fueron similares; siempre les comento que, así como un juez español nos ayudó con ciertas investigaciones, en cierto modo España sigue sintiendo que hay una herida que todavía no se ha cerrado: no me olvido de una noticia de hace dos o tres años acerca del descubrimiento de tumbas colectivas, en una de las cuales se planteaba que quizás estuvieran en verdad los restos de Federico García Lorca.
Nunca me voy a olvidar de aquel grupo de alumnos. Muchos eran (lo supe después) militantes políticos y alguno falleció tiempo después en un enfrentamiento (la llamada “masacre de Ezeiza”). No sé si aprendieron algo de mí (aunque con alguno tuve posibilidad de hablarlo), pero sé que yo sí. Y es mucho más lo que les debo.
P.D.: Es curioso. Mientras estoy escribiendo este post, escucho casualmente que suena en la televisión “La cigarra” (María Elena Wals): “Tantas veces me mataron, tantas veces me morí; sin embargo estoy aquí, resucitando…”

#escenariostec Bienvenida

Hola, estoy muy atrasada por acá. Luego vuelvo con más cortesía. En este blog encontrarán cuestiones vinculadas con la literatura, algunas que surgieron a partir de cursos de CITEP más en relación con la tecnología y sus usos educativos, algunos abordajes de autores y obras literarias con la intención de nuevas miradas sobre el hecho estético. Lamentablemente creo que ya no llego para el flasmob de hoy, pero pronto publicaré algunas cuestiones que me quedaron pendientes de trabajos de estos días. Es vertiginoso el modo de participar en este curso y yo no estoy acostumbrada a ser “desobediente” con los plazos. Nos encontramos pronto.