ARA SAN JUAN: «TODOS ERAN MIS HIJOS»

Con sumo respeto por mis compañeros de ruta en esta nación que tantas veces ha sufrido heridas hondas; con la modesta alusión en el título a una obra de Arthur Miller, espero entiendan mi esperanzada y dolorida, contradictoria expresión en este ensayo de poema:

ARA SAN JUAN (con modesto y silencioso respeto)

Vos no los conocías ni ellos a vos pero hubieran dado la vida por todos

( Frase recogida en Facebook)

 

El océano, la inmensidad…

Líquido uterino: contención de madre, origen;

Profundidad, misterio, angustia y tumba.

Ahora no; mañana, mañana.

Cuarenta y cuatro esperan

La macabra esperanzada “piedra libre”

De un juego en el que va más que ganarlo,

De un juego que es el de la vida y la muerte,

Como en una corrida de toros

En la que el animal rodea y acecha

Al tiempo que seduce como una sirena encantadora

Que simula protegernos.

Pero afuera otros libran sus propias batallas:

Contra el tiempo, la incertidumbre, el dolor, lo oculto…

Por la esperanza, la verdad, la justicia, el consuelo.

Por la esperanza, por la esperanza como un rezo

Y que parece conjurar las voces

Interesadas, desinteresadas, cristalinas, oscuras

De naciones muy diversas y de cofradías confusas.

Abajo, adentro fluye y transcurre el tiempo

Con la naturalidad de todos los seres en todos los tiempos:

La cotidianeidad de la vida… y de la muerte.

Desde abajo, desde adentro de nuestro mar interior

Emergen voces que los llaman, los reclaman, los invocan

Allí donde dormitan esperando esperanzados

Alimentando nuestra espera de un regreso

Que no nos haga necesario evocarlos.

1903-Bjørnsjerne Bjørnson: el primer discurso de aceptación del premio Nobel

Pablo Brescia en Suburbano.net

De esta fuente recogí los datos que comparto en esta entrada. Como ha sucedido en mi caso, a Pablo Brescia le interesó revisar los discursos de aceptación del Premio Nobel y observar los criterios que los escritores consideraban en la elaboración de sus palabras para el momento de recibir el galardón.

Buscando en realidad los discursos correspondientes a las primeras premiaciones, di con este artículo que explica en primer término que no vayamos a encontrar los discursos de Sully Prudhomme ni Theodor Mommsen (1901 y 1902, respectivamente): ninguno de los dos asistió a las ceremonias correspondientes ni elaboró un discurso ni hubo quien ofreciera palabras en sus nombres.

Puesto que no he accedido al texto del discurso en forma directa, nada agregaré en este caso a la entrada. No serviría de mucho repetir las palabras del artículo ya escrito por alguien. Si en algún momento logro encontrar el texto elaborado por Momsem, volveré por aquí para realizar aportes personales. Por lo que se lee en el escrito de Pablo Brescia estamos frente a uno de los tantos discursos en los que el escritor siente la responsabilidad de «encabezar la procesión», de llevar un ejemplo. Podemos hipotetizar que esto se relaciona además con la nación, la patria, si tenemos en cuenta que uno de los datos no menores con respecto a este escritor es el de que se trata del autor de la letra del himno de su país.

1972-HEINRICH BÖLL: la pasión por escribir de nuevo

Discurso en .pdf Para que cuenten con el texto completo, que no es extenso.

Heinrich Böll y Gunther Grass Si bien se trata del posteo anterior, lo refresco aquí puesto que en el discurso del galardonado en 1999 había algo para comentar y que aparecerá en las siguientes líneas.

Pocas palabras utiliza Böll para representar el país y la época que lo definen y que de alguna manera signan su escritura. Sin embargo ellas son claras y contundentes.

Habiendo nacido en 1917, la vinculación de su país natal con diversas guerras y situaciones alrededor de ellas es lo primero que le interesa destacar. La historia de esta nación no sólo ha llevado a muchos a marcharse o escaparse sino también a regresar a esa tierra, en ocasiones tan mal como muchos de los que debieron huir. De este modo, violencia, destrucción, dolor y errores son palabras que caracterizan el mundo en que el escritor ha vivido.

Pero ni los escombros ni las ruinas, ni los movimientos de Este a Oeste, y al contrario, lograron lo que después de tanta historia, de demasiada historia, se podría haber esperado: la tranquilidad; probablemente porque nunca se nos dio la oportunidad; para unos éramos demasiado occidentales, para otros no bastante occidentales; para unos demasiado profanos, para otros no bastante profanos. Todavía reina la desconfianza entre los alemanes que desean justificarse como si la combinación Alemania y Occidente fuera tan sólo un engaño de la nación que mientras tanto ha dejado ya de ser sagrada

Al comienzo de su discurso señala que quienes en vez de Deutsche preferían Teutsche (racistas nazis: remarcaban el origen TEUTÓNICO) son los responsables del panorama actual.

PAZ, REPÚBLICA… para quienes, como él, pertenecían a las generaciones posteriores a la primera guerra, no eran más que palabras y, a lo sumo, evocaciones de recuerdos desvanecidos. La posibilidad de liberarse y recuperar una identidad, según Böll, se vinculó primero con la labor de escritores extranjeros y luego con la posibilidad de conquistar el lenguaje y escribir acerca de la patria perseguida.

El camino hasta aquí ha sido un camino largo para mí, que, como tantos millones, al regresar de la guerra, no poseía mucho más que las manos en el bolsillo, y lo único que me distinguía de los otros era mi pasión por querer escribir, escribir de nuevo (…) El resto fue la conquista del lenguaje en esta vuelta al material, a este puñado de polvo que parecía estar delante de la puerta y que. sin embargo, tan difícil fue de captar y de comprender.

En último término, además de mencionar que fue largo el camino hasta donde se encuentra ahora, sobre todo por «el bosque de índices», que hace referencia a los dedos apuntando hacia a los alemanes (en general por los mismos alemanes) como responsables de lo perdido, se ocupa de recordar a varios escritores alemanes que fueron desvalorizados por esos «índices» porque ya no se los consideraba «propios», «pertenecientes a la cultura alemana»: Nelly Sachs, Selma Lagerlöf, Thomas Mann, entre otros. En la entrada mencionada más arriba, dedicada a Gunther Grass, mencioné que este escritor señalaba lo que a mi juicio era una crítica en relación con la forma en la que Böll los consideraba. Me refería a este segmento de su discurso

Cuando Heinrich Böll, el 2 de mayo de 1973, pronunció aquí su discurso de recepción del premio Nobel, en el que contrapuso, delimitándolas cada vez más, las posiciones aparentemente tan contradictorias de la razón y la poesía. lamentó, en la última frase de su discurso, una omisión por falta de tiempo: «He tenido que pasar por alto el humor, que tampoco es privilegio de clase y al que, sin embargo, no se reconoce su poesía ni como escondrijo de la resistencia»… Ahora bien, Heinrich Böll sabía cómo, marginado y apenas leído hoy, Jean Paul tiene su puesto en el gabinete de figuras de cero de los genios alemanes y hasta qué punto la obra literaria de Thomas Mann, era en aquel tiempo, tanto desde la derecha como desde la izquierda, sospechosa de ironía; y yo añado: sigue siéndolo. Seguro que Böll no se refería al humor sonriente habitual, sino a la risa inaudible entre líneas, la crónica tendencia a la tristeza de su payaso y la comicidad desesperada de aquel coleccionista que archivaba silencios. Actividad, por cierto, que en los tantas veces citados medios, ha hecho escuela en el sentido de «continuará…» y, en calidad de «autocontrol voluntario» del Occidente libre, constituye un disfraz complaciente de la censura.

Pareciera que para Grass, Böll hubiera tenido una actitud condescendiente y de no compromiso con escritores de su época, cuando menos en relación con ese silencio al que Grass hace referencia en sus palabras. Sin embargo, cuando uno lee las palabras finales de Böll uno se encuentra con otro espíritu más ligado al reconocimiento y respeto por aquellos que destaca; menciona un par de escritores más (Hesse y Hauptman) pero en todos los casos resalta aquello que los distinguió por lo que debieron vivenciar en sus épocas en relación con la actitud de los «índices» antes mendionados.

Recuerdo con temor a mis predecesores alemanes que, dentro de esta maldita dimensión de lo propio, ya no debían ser alemanes. Nelly Sachs, salvada por Selma Lagerlöf, sólo a duras penas librada de la muerte; Thomas Mann perseguido y desterrado. Hermann Hesse ausente de la dimensión de lo propio, que, cuando aquí fue honrado, hacia tiempo que ya no era súbdito alemán. Cinco años antes de mi nacimiento, hace sesenta años, estuvo aquí el último Premio Nobel alemán de Literatura que murió en Alemania, Gerhart Hauptmann. Él vivió los últimos años de su vida en una variante de Alemania a la cual, a despecho de algunas incomprensiones, no pertenecía

Nota: Con respecto a Nelly Sachs, en este último enlace les recuerdo la entrada en la que no sólo se menciona su discurso sino que se habla acerca de cómo esa escritora fue salvada por Selma Lagerlöf (tal y como señala Böll en su discurso).

1999-GÜNTHER GRASS: nuestra novela continuará

Ersilias Como de costumbre, la fuente de donde pueden leer el discurso completo.

Recordando el «continuará» de muchas historias (la fórmula que luego daría entidad también a la literatura de folletín -modelo que por otra parte tomaron luego las telenovelas como un estereotipo-) el primer interés de este escritor alemán con raíces polacas es que no olvidemos que se parte de la NARRACIÓN, por mucho tiempo ligada a la palabra hablada y que aún nos conduce hacia ella. Olvidar esto es un grave riesgo para la literatura

(…) si hubiéramos olvidado todo eso en aras de lo escrito, nuestra narración sería sólo seca como el papel y no algo transportado por un aliento húmedo.

Por lo que respecta a su actividad de escritor, comienza relatando una serie de anécdotas de la infancia que fueron su primer contacto con la posibilidad de escribir. Además, establece un juego de palabras con una novela suya (La ratesa) que debería haber sido «nobelada» puesto que al fin y al cabo el personaje de la rata tiene el mérito de haber servido para los muchos experimentos y descubrimientos que han llevado en la actualidad a otorgar galardones a la ciencia. Pero finalmente afirma que su compromiso llegó luego de la aparición de la política en su vida: no sólo por un tío «cachubo» que perdió en la guerra sino porque con su propia intervención en el ejército comprendió que desde entonces se lo considerara «controvertido. Recordando que su país es uno de los de las quemas de libros, deja al descubierto que hay, por un lado, una relación extrañamente estrecha entre la historia de la literatura y los métodos de censura; por otra parte, desnuda la actitud que Occidente suele tomar: levantar el dedo acusador ante sucesos de ciertos países pero luego acallar protestas que pueden ser peligrosas para sus propios negocios.

Con la publicación de mis dos primeras novelas El tambor de hojalata y Años de perro y de la novela corta intercalada El gato y el ratón aprendí pronto, siendo un escritor todavía relativamente joven, que los libros causan escándalo y pueden provocar cólera y odio. Lo que, por amor, no le había ahorrado a mi país, fue leído como si ensuciara mi propio nido. Desde entonces se me considera controvertido (…) Es cierto que la parte del mundo que se llama a sí mismo libre levanta la voz indignada cuando en Nigeria, como ocurrió en 1995, el escritor Ken Saro-Wiwa, que denunciaba la contaminación de su patria, fue condenado a muerte con sus compañeros de lucha y se ejecutó la sentencia, pero luego vuelve a la normalidad, porque una protesta de base ecológica podría estorbar los negocios de la Shell, ese gigante del petróleo que reina en el mundo (…)

Lo que hace, según Gunther Grass, que los libros resulten peligrosos:

a. muestran que no existe una única realidad sino que esta palabra se desenvuelve en la literatura en plural

b. los escritores no suelen dejar el pasado en paz y remueven constantemente las heridas y lo que había quedado atrás

c. el verdadero escritor no suele hacer causa común con el vencedor de turno en el acontecer literario sino que suele darles voces a quienes están al margen y suelen no ser escuchados

Ciertos segmentos de su discurso se impregnan de alusiones literarias, no sólo porque mencione a escritores como Heinrich Böll, Francois Rabelais, , entre otros, sino por algunas frases en las que se establece un juego de palabras con estilos y tradiciones literarias

Yo vengo, como habrán sabido leyendo, de la escuela morisco-española de la novela picaresca. En ella, la lucha contra los molinos de viento ha seguido siendo un modelo transmisible a través de los siglos. Por eso el pícaro vive de la comicidad del fracaso. Su ingenio se mea en las columnas del poder y sierra las patas de su sillas, pero al mismo tiempo sabe que no logrará que el templo se derrumbe ni que el trono se vuelque. Simplemente, en cuanto mi pícaro anda por ahí, lo majestuoso parece bastante sórdido y su trono bascula un tanto. El humor del pícaro surge de la desesperación (…) Sátira se llama la figura. Y sabido es que puede atreverse a todo, hasta a cosquillear el nervio de la risa con los espantoso.

Sin desmerecer a mis lectores, me atrevo a llamar la atención aquí en relación con NOVELA PICARESCA y la alusión a los MOLINOS DE VIENTO.

En relación con Heinrich Böll hay algunas afirmaciones que esbozan lo que entiendo como una crítica en relación con lo expuesto por aquel escritor en su discurso de 1972; lo dejo de lado por ahora puesto que prefiero verlo de fuente directa y luego comentarlo en otra entrada. Sí tomaré en consideración lo que a continuación señala como un hilo conductor entre la generación de Böll y la suya propia: haciendo referencia a una frase de Adorno citada por varios Premios Nobel (la que señala que luego de Auschlitz es cuando menos difícil hacer música, literatura, arte en general), Grass destaca la dificultad que ambas generaciones tuvieron para poder hacer uso del lenguaje como signo de identidad de la cultura, que para muchos había quedado interrumpida. Indica, por otra parte, que esa era la lucha que debían entablar puesto que el escritor se ocupa de escribir contra el tiempo que pasa y además escribe volviéndose memoria.

Nadie quería, podía callar. Porque había que sacar el idioma alemán del paso militar, hacerlo salir de lo idílico y las intimidades azuladas (…) para descubrir entonces la riqueza de mi lengua declarada culpable de una forma demasiado global, su seductora delicadeza, su tendencia cavilosa hacia lo profundo, su dureza sorprendentemente flexible, sí, su encanto dialectal, su simplicidad y ambigüedad, sus extravagancias y su hermosura que florece en subjuntivos.

Sólo así se podía seguir escribiendo – poesía o prosa – después de Auschwitz. Sólo así, convirtiéndose en memoria y sin dejar que el pasado acabase, podía la literatura germanohablante de la posguerra justificar la norma literaria de validez universal «continuará…», para sí misma y ante los que nacerían después. Y sólo así se pudo mantener abiertas las heridas y compensar el deseado y prescrito olvido con un tozudo «Érase una vez…».

Hay varios factores que constituyen riesgos para la producción literaria, pero Grass afirma que un escritor debe asumir la necesidad de correr riesgos. Menciona a Salman Rushdie, con quien compartió ideas en alguna oportunidad. Además, señala que el curso de la Historia es «absurdo» en tanto que la Literatura tiene una fuerza explosiva aunque su efecto sea lento, retardado.

Por eso imploro: ¡Santo Sísifo, «nobelado» por la gracia de Camus, te lo ruego, haz que la piedra no se quede arriba y podamos seguir haciéndola rodar, para que, como tú, podamos ser felices con nuestro peñasco, y la historia narrada de nuestra penosa existencia no tenga fin.

Ante la idea de algunos acerca de que la Historia ha terminado, invoca a la Literatura como modo de continuidad de la historia, como el arte que puede devolvernos el «continuará»

Por último, en una época en la que la ciencia ha adquirido especial notoriedad y ha mostrado avances y progresos, Grass vuelve a hablar de La ratesa: la rata de laboratorio es la que merece el Nobel puesto que gracias a ella la ciencia se ha destacado. Y sin embargo, agrega, nada de esto ha eliminado todavía el HAMBRE. Y por esta razón, «la novela de todos nosotros debe continuar»

(…) Willy Brandt (…) «¡También el hambre es una guerra!» fue tan convincente que se ahogó en un aplauso inmediato (…) Ese tema nos ha quedado (…) De eso habrá que hablar en el futuro. En definitiva, la novela de todos nosotros debe continuar. E incluso aunque un día no se escriba o pueda escribirse o imprimirse ya, cuando no se disponga ya de libros como medios de supervivencia, habrá narradores que nos hablarán al oído, devanando otra vez las viejas historias: en voz alta o baja, jadeante o demorada, a veces próxima a la risa y a veces próxima al llanto».

1987-JOSEPH BRODSKY-Literatura: conversación escritor/lector

El rechazo, la ironía, o la indiferencia frecuentemente expresados por la literatura hacia el estado, son en su esencia la reacción de lo permanente, mejor dicho, de lo infinito respecto a lo temporal y lo limitado. 

Fragmento de discurso en Ersilias.com

Las primeras palabras del escritor ruso están centradas en destacar su impresión con respecto a la situación en que se encuentra: lo invaden las sensaciones de prueba e incomodidad. Con respecto a esta última, señala que no sólo se debe al hecho de quienes lo han precedido en ese lugar sino además por aquellos que no han llegado con su voz a ese espacio y por los contemporáneos que, desde sus dos culturas, reconoce como influyentes en su actual estado. Cuando se refiere a sus dos culturas hay que considerar la tradición rusa y la estadounidense, sin dejar de lado además su origen judío.

(…) ya que un escritor no puede hablar por el otro escritor y sobre todo un poeta por el otro poeta; si hubieran estado en esta tribuna Osip Mandelshtam, Marina Tsvetaeva, Robert Frost, Anna Ahmatova, Winsten Oden, ellos sin querer hablarían exactamente por sí mismos, y tal vez también sentirían alguna incomodidad (…)

Al iniciar su discurso resalta que prefiere ser el mejor fracasado en una democracia que mártir o amo de una autocracia

Según su imagen acerca de la génesis del arte, el artista no es más que una casualidad de los medios que utiliza en el proceso de creación. Por otra parte, el arte más que apelar a la existencia humana en su conjunto lo que hace es lograr expresar lo particular de ella; de este modo, se dirige en forma personal a un individuo y le transmite una elección estética (la ética deviene después, no es preexistente a esa concepción y elección estética). Ello ocurre además porque tanto el arte como el idioma son más longevos que cualquier organización social y por ello tienen solvencia para expresar el PRESENTE (a diferencia de la historia que transmite el PASADO) y además para interveir en asuntos de estado.

El sistema político, la forma de la organización social, como cualquier sistema en general, son por definición formas del pasado que tratan de imponerse al presente (y a menudo al futuro también), y la persona que tiene el idioma como profesión, es el último que puede darse el lujo de olvidar esto (…) El idioma y la literatura son siempre un “hoy”, y a menudo, sobre todo en casos de ortodoxia de uno u otro sistema político, hasta pueden llegar a ser un “mañana”. Uno de los meritos de la literatura consiste justamente en su función de ayudar a la persona a precisar el tiempo de su existencia, poder diferenciarse dentro de una muchedumbre de antecesores y contemporáneos, evitar la tautología, o sea, evitar la suerte conocida bajo el honorario nombre de “víctima de la historia” (…) Cada nueva realidad estética hace a la persona que la vive una persona aun más particular, y ésta particularidad que adquiere a veces la forma de un gusto literario (o cualquier otro), ya por si sola puede convertirse si no en una garantía, por lo menos en una forma de protección de ser esclavizado. Porque una persona que tiene gusto, en particular un gusto literario, es menos vulnerable a las repeticiones y a los conjuros rítmicos característicos de cualquier forma de la demagogia política (…) Mientras más rica es la experiencia estética de un individuo, mientras más firme es su gusto, más precisa es su opción ética, más libre es él, aunque, posiblemente, no sea más feliz.

En relación con lo anterior, recuerda que F. Dostoievski decía que la belleza salvará al mundo. Por otra parte, se vincula con la literatura de mediados del siglo XX en adelante (algo que no fue muy común en la literatura rusa, por varias décadas ligada a la estética del realismo francés al estilo de Balzac) y sorprende con la imagen de una obra literaria que es una conversación entre escritor y lector, un producto que surge más de quien puede ejercer el rol de EJECUTOR más que de «AUDITOR» (los términos los utiliza por comparación entre la literatura y la música)

La existencia de la literatura supone una existencia al nivel de la literatura y no solo moralmente sino también léxicamente. Si una obra musical todavía deja a la persona una posibilidad de una opción entre un rol pasivo de auditor o un activo de ejecutor, una obra de literatura, de un arte desesperadamente semántico, como dijo Montale, destina a esta misma persona sólo al rol de ejecutor (…) Una novela o un poema no es un monólogo sino una conversación del escritor con el lector, una conversación, vuelvo a repetir, extremadamente particular, excluyente para todos los demás, si se quiere mutuamente misantrópica. Y en el momento de esta conversación el escritor es igual al lector, como también viceversa (…) Hablando del rol de ejecutor, me refiero justo a eso, un rol más natural todavía ya que una novela o un poema son producto de la soledad mutua del escritor y del lector.

El rol de la literatura en esta sociedad es para Brodski tan importante que señala muy especialmente que no se trata de una brecha entre intelectuales y quienes no lo son (sería como cuando se rotula en «ricos» y «pobres» a las personas). Es más: resalta en particular que no es lo mismo un lector que un ser alfabetizado, que la literatura no es para minorías y que más nos valdría indagar en los políticos, antes de conocer sus propuestas políticas, qué lecturas han realizado, qué experiencias lectoras han atravesado

No estoy llamando a sustituir el estado por la biblioteca, aunque esta idea se me ocurría varias veces, pero no tengo duda de que si hubiéramos elegido a nuestras autoridades basándonos en su experiencia de lectores y no en sus programas políticos, en la tierra habría menos dolor. Creo que a un posible dirigente de nuestros destinos habría que preguntar antes que nada no cómo él imagina el curso de la política exterior, sino qué opina de Stendal, Dickens, Dostoyevski (…) Y el más grave entre estos crímenes no es ni la persecución de autores, ni las restricciones de censura etc. ni la quema de libros. Existe un crimen más grave, que es el desprecio por los libros, su no-lección (…) supongo, desgraciadamente no por experiencia sino sólo teóricamente, que para una persona que ha leído mucho de Dickens disparar contra su semejante, en nombre de cualquiera que sea la idea, sería más difícil que para una persona que no ha leído a Dickens. Y hablo justamente de la lectura de Dickens, Stendal, Dostoyevski, Flober, Balsac, Melvill etc. es decir, de la literatura y no de la alfabetización, no de la educación. Una persona alfabetizada, educada, puede sin mayor problema después de haber leído uno u otro tratado político, matar a un semejante e incluso sentir con eso el éxtasis de convicción. Lenin fue una persona educada, Stalin fue una persona educada, Hitler también; Mao Tze Tung hasta escribía poemas; sin embargo, la lista de sus víctimas supera lejos la lista de lo leído por ellos.

Se transcribe tal y como aparece en la fuente, pese a que algunos apellidos de escritores se ve con claridad que están mal colocados.

En relación con lo último citado, recordemos lo que escribí unas líneas arriba: Brodsky era ruso, pasó a vivir en EEUU y tenía raíces judías. Ello permite también entender por qué hace referencia a personalidades como Hitler y Stalin y por qué indica que el caso de Rusia luego de 1917 debe servir de advertencia: «En Rusia ese siglo terminó; y si digo que terminó con una tragedia, es más que nada por el número de víctimas humanas que provocó la llegada del cambio social y cronológico. En una tragedia de verdad no muere el héroe: muere el coro.»

Luego de explayarse en algunas líneas acerca de la época del nazismo y también del stalinismo y de lo que significaron para la cultura, Brodski señala qué papel le tocó jugar a la generación de escritores a la que pertenece: recrear la cultura. Esto sucedió no recurriendo a la fragmentación, al rescate o la preservación. Fue su ocupación tratar de continuar lo que no debía haberse interrumpido pero también tomando conciencia de que eran instrumentos de un idioma, más longevo que cualquier sociedad y que es al mismo tiempo déspota y liberador.

(…) cuando Stalin se encontraba en el cenit de su poder absoluto, casi divino, parece que otorgado por la misma naturaleza, mi generación llegó al mundo, al parecer, para continuar lo que teóricamente debería haber sido interrumpido en esos crematorios y fosas comunes anónimas del archipiélago stalineano. En el hecho de que no todo se interrumpió, por lo menos en Rusia, hay en una gran medida el mérito de mi generación, y siento el orgullo por mi pertenencia a ella no menos que por estar hoy día aquí (…) nosotros buscábamos justamente recrear el efecto de la continuidad de la cultura, recrear sus formas y tropos, llenar a sus pocas formas sobrevivientes y a menudo absolutamente desprestigiadas con nuestro propio contenido contemporáneo nuevo o que nos parecía como tal (…) Lo hemos rechazado porque en realidad la opción no era nuestra, sino de la cultura, y vuelvo a repetir que esa opción fue estética y no moral. Claro que para una persona es mucho más natural percibir a sí mismo no como un instrumento de la cultura, sino al revés como su creador y guardián (…) un poeta más que cualquiera siempre sabe que lo que vulgarmente se conoce como voz de Musa, en realidad es dictat del idioma; que el idioma no es su instrumento, sino que él es el medio del idioma para seguir existiendo.

Dejo las palabras finales del discurso para que hablen por sí mismas:

Exactamente ése es el momento cuando el futuro del idioma interviene en su presente. Como sabemos, existen tres formas de conocimiento: analítico, intuitivo y el método que usaban los profetas bíblicos, el de la revelación. La diferencia de la poesía con las demás formas de literatura está en que ésta usa simultáneamente las tres (inclinándose preferencialmente hacia la segunda y la tercera), ya que todas están dadas en el idioma; y a veces con la ayuda de una palabra, una rima, quien escribe un poema logra llegar a parar en lugares donde nadie antes de él estuvo, y más lejos tal vez, que lo que él mismo quisiera. Quien escribe un poema lo escribe antes que nada porque el poema es un colosal acelerador de la conciencia, del pensamiento, de la percepción del mundo. Al sentir esta aceleración una sola vez, la persona ya no es capaz de negarse a repetir esa experiencia, ella cae en dependencia de ese proceso, como se cae en dependencia de las drogas o del alcohol. La persona que se encuentra en ese tipo de dependencia del idioma se llama poeta».

1985-CLAUDE SIMON: lejos del espejo imparcial

Ersilias.com Esta es la fuente de donde recogí el discurso. Sin embargo, debo advertir que hay errores de puntuación, redacción en la traducción y hay segmentos que siendo muy fructíferos no pueden ser replicados con la seguridad de haber respetado el espíritu de lo dicho.

En primer lugar pronuncia unas palabras de agradecimiento, con satisfacción y orgullo por el premio recibido (que obviamente alcanza al país al que representa). Sin embargo, no se trata de un ritual de cortesía sino de un pronunciamiento en el que señala la diferencia entre la actitud de Escandinavia, por un lado, y la de EEUU y su país de origen por el otro (que han demostrado una profunda ignorancia y denigración del autor, su obra así como en otras oportunidades ha sucedido con otros de nacionalidades poco valoradas en el campo intelectual:

No es una mera posibilidad, es decir, o eso me parece, que esta institución tenga su sede y delibere sus elecciones aquí en Suecia, más precisamente en Estocolmo (…)han hecho a Escandinavia tan grande que es una especie de islote privilegiado y ejemplar al margen del mundo férreo de la violencia que hoy conocemos.

Por lo tanto, tampoco es casual que las traducciones noruegas, suecas y danesas de Les Géorgiques, mi último trabajo, hayan sido las primeras en aparecer; ni que el invierno pasado ya era posible encontrar otra traducción en los estantes de una papelería en una aldea remota entre los lagos y bosques de Finlandia. Sin embargo, cuando se anunció este último premio Nobel, el New York Times(por mencionar solo a uno de los dos gigantes cuyo peso monstruoso hoy nos está aplastando) preguntamos en vano a los críticos estadounidenses por su opinión, mientras que los medios de mi propio país buscan febrilmente información sobre este autor virtualmente desconocido y su prensa popular

A continuación se dedica a tratar de desentrañar un conflicto que se ha desatado entre quienes consideran que el escritor es más valioso o talentoso en relación con otros aspectos de su actividad que no conciben como TRABAJO (puesto que consideran que se construye algo «artificial») y otras visiones de la escritura en donde el ARTE es imitación y obra de «artesanos». En este sentido, Claude Simon señala que la idea de la INSPIRACIÓN u ORÁCULO, la «GRACIA» (divina) como componentes relevantes de la literatura no sólo denigran la imagen de trabajo que todo artista debe mantener con lo que produce sino que desnuda una imagen elitista de la obra de arte. También se ha detenido antes a señalar ciertas ridiculeces en relación con el vínculo entre el premio y una cierta «policía política» (no me detengo en este punto por ser ya harto habitual que aparezca en escena); en este punto concluye que en ocasiones este tipo de situaciones, a diferencia de su propósito inicial, terminan por construir un juicio de valor positivo.

(…) De esta manera, al escritor se le niega la virtud de sus esfuerzos, a favor de lo que algunas personas llaman «inspiración», y se convierte en un simple intermediario, un portavoz de la bondad (…) En el mejor de los casos, se convierte en un copista, el traductor de un libro que ya está escrito en otra parte, una especie de máquina de decodificación, cuyo trabajo es entregar, en lenguaje sencillo, mensajes dictados desde un misterioso «más allá».

La estrategia, a la vez élitista y aniquiladora, es obvia. Honrado en su papel de embriagado Python u oráculo, precisamente porque él mismo no es nadie, el escritor ahora, sin embargo, pertenece a una casta exclusiva, a la que nadie más puede esperar ser admitido por sus propios méritos o trabajo (…)

(Cita además a Sartre y a Baudelaire, pero hay problemas en la transcripción de las palabras de ambos que no permiten extraer una cita que no resulte confusa)

En vinculación con lo anterior y también por cuestiones vinculadas con la valoración del cuento y la poesía en el siglo XX, aparece también en tela de juicio el enunciado de «LA MUERTE DE LA NOVELA». En este sentido, Claude Simon sostiene que cierto estilo de novela, bajo la bandera de lo que algunos entienden por REALISMO, ha sido artífice de su propia destrucción. En efecto, distingue aquí entre quienes han hecho de esa narrativa una exhibición de tipos sociales y psicológicos (casi como estereotipos) y los que han llegado a comprender que el REALISMO se fue resignificando y que distintos estilos fueron llevando una evolución desde autores como Balzac a otros como Joyce y Proust

El trágico final de Julien Sorel en el andamio, la muerte de Emma Bovary por arsénico, o Anna Karenina lanzándose debajo de un tren pueden parecer el clímax lógico de sus aventuras, cuyos sentidos morales sirven para subrayar. Pero ninguno puede extraerse del final de Albertine. Proust simplemente la hace desaparecer (uno podría sentirse tentado a decir «se deshace de ella») como resultado de un accidente de conducción banal …

En la fuente citada este fragmento aparece repetido y confuso. Es para mí claro que, sin olvidar el valor de las obras precedentes, Simon intenta mostrar que las nuevas formas de realismo dan otra mirada, otro ángulo de visión de los hechos de la realidad (no siempre vinculados con la moral que sostenía la estética anterior)

Llegado el momento de hablar de su propia actividad literaria, Claude Simon sostiene que, al igual que Paul Valéry, cuando la pregunta es «¿por qué escribe?» no le interesa lo que quiere DECIR sino lo que desea HACER. Cuando el autor se encuentra ante una hoja de papel comienza un trabajo en el que se entrecruzan emociones, recuerdos, imágenes (a veces los de su propia vida en época de guerra) con el lenguaje que los representa. Esta actividad no es previa al acto de escritura sino que se convierte en una simbiosis permanente, un presente continuo y donde se está lejos de que el lenguaje sea un ESPEJO IMPARCIAL (hace referencia aquí a palabras de Stendhal).

E inmediatamente encuentro que, primero: lo que uno escribe (o describe) nunca es algo que haya ocurrido antes del trabajo de escritura. Por el contrario, se produce a sí mismo (en todos los sentidos del término) en el curso del trabajo, dentro de su propio presente.. Es el resultado, no del conflicto entre el proyecto inicial muy vago y el lenguaje, sino, por el contrario, de su simbiosis, de modo que, al menos en mi caso, el resultado es infinitamente más rico que la intención (…) Más o menos conscientemente, como resultado de las imperfecciones, primero de su percepción y luego de su memoria, el autor no solo selecciona, selecciona, elimina, sino que también valoriza algunos de los cientos o miles de elementos en una escena: de inmediato estamos muy lejos del espejo imparcial que camina a lo largo de un camino, al que este mismo Stendhal pretendía … 

Hacia el final, luego de remarcar la relación imagen/lenguaje y habiéndose detenido a señalar algunos aspectos de lo que diferentes escritores y teóricos consideran FÁBULA, Claude Simon concluye en que las palabras son signos, encrucijadas de sentido. Indica además (luego de haber establecido un paralelo entre la evolución de la pintura y la de la literatura) que se trata de MOSTRAR y PRODUCIR (y no demostrar o reproducirse) y que las palabras no descubren sino que EXPRESAN. La obra literaria se gesta en un CONJURO en el que el lenguaje contiene un mundo propio.

Es en su búsqueda de esta interacción que quizás uno pueda concebir una participación por el acto de escribir que, con toda modestia, contribuye a cambiar el mundo cada vez que, incluso en el más mínimo grado, cambia la forma en que el hombre, por su lenguaje, se relaciona con ello. Sin dudas, el camino seguido será muy diferente del del novelista que, comenzando desde un «comienzo», llega a un «final» (…) Nada es seguro, ni ofrece ninguna otra garantía que la que Flaubert, después de Novalis, habla de: una armonía, una música. Al buscarlo, el escritor solo progresa laboriosamente. Sintiendo su camino hacia adelante como un ciego, sube al callejón sin salida, se atasca y comienza de nuevo. Si a toda costa debemos encontrar alguna edificación en sus esfuerzos, se podría decir que se trata de ver que siempre estamos avanzando a través de las arenas que se desplazan bajo nuestros pies. 

1962-JOHN STEINBECK

Discurso en Ersilias.com Como de costumbre, dejo aquí el enlace para quienes quieran leer el discurso completo.

Acerca de William Faulkner Dado que Steinbeck menciona a William Faulkner y lo que este dijera en su discurso en ocasión de recibir el Nobel, les recuerdo aquí la entrada que realicé acerca de las palabras de ese autor hace un tiempo atrás. De hecho, algo de lo que señalé reaparecerá aquí de una u otra forma en relación con el modo en que Steinbeck retomó las palabras de aquel escritor y lo que a mi juicio no tuvo en cuenta de ellas.

Las primeras líneas de su discurso están destinadas a expresar su orgullo por el galardón recibido y un elogio a la Academia por sus acciones en general. Agrega además que la literatura es tan antigua como el habla y considera que este aspecto la hace particular en relación con las obligaciones y responsabilidades que tenemos con ella.

La literatura es tan antigua como el habla. Surgió de la necesidad humana de él, y no ha cambiado excepto para volverse más necesario. Los escaldos, los bardos, los escritores no están separados ni son exclusivos. Desde el principio, sus funciones, sus deberes, sus responsabilidades han sido decretadas por nuestra especie.

A continuación hace referencia a William Faulkner. Según Steinbeck, ese escritor señaló que el hombre actual estaba vinculado con un miedo universal que conllevaba la desaparición de los problemas del espíritu y la necesidad de «escribir sobre el corazón humano en conflicto consigo mismo». Lamentablemente, no puedo dar cuenta de que las palabras de Steinbeck estén o no bien traducidas; lo que sí puedo aportar es que en el discurso de Faulkner efectivamente se habla de un miedo universal pero que debe ser considerado para poder rescatar los sentimientos, dejar ese temor de lado y expresar las contradicciones del corazón humano (que no implican que no haya problemas del espíritu, sino que los escritores quizás no los hayan considerado)

Ya no existen problemas del espíritu; sólo queda esta interrogante: ¿Cuándo estallaré? A causa de ella, el escritor o escritora joven de hoy ha olvidado los problemas de los sentimientos contradictorios del corazón humano, que por sí solos pueden ser tema de buena literatura, ya que únicamente sobre ellos vale la pena de escribir y justifican la agonía y los afanes.

William Faulkner, citado en la entrada aludida

A continuación hay palabras de Steinbeck que congenian con las ideas de Faulkner en relación con los deberes y responsabilidades del escritor: ambos destacan que la búsqueda del mismo, en ese hurgar en debilidades, sueños oscuros y también virtudes, pretende sacar a la luz lo mejor de la humanidad para sostenerla y ayudar en la «perfectibilidad» de la misma. Quizás algo para destacar es que William Faulkner recalca que de ningún modo se trata del final de los tiempos y que el escritor debe rescatar el ALMA

La voz del poeta no debe relatar simplemente la historia del hombre, puede servirle de apoyo, ser una de las columnas que lo sostengan para perseverar y prevalecer».

William Faulkner, citado en la entrada aludida

En cuanto a John Steinbeck quizás sea necesario señalar que ve ligado ese miedo universal a una serie de avances científicos, tecnológicos… que el mundo está atravesando y que será necesario comprender y aceptar para llegar a otra etapa de perseverancia. También, dado que cada vez nos atribuimos poderes de Dios, es quizás necesario hacerse cargo de las responsabilidades inherentes

El miedo universal actual ha sido el resultado de un avance en nuestro conocimiento y manipulación de ciertos factores peligrosos en el mundo físico. Es cierto que otras fases de la comprensión todavía no se han puesto al día con este gran paso, pero no hay razón para suponer que no puedan o no quieran ponerse al día. De hecho, es parte de la responsabilidad del escritor asegurarse de que lo hagan.

(…) Habiendo tomado el poder de Dios, debemos buscar en nosotros mismos la responsabilidad y la sabiduría que una vez oramos que pudiera tener alguna deidad.

John Steinbeck

Por último, lo señalado anteriormente se vincula no sólo con su escritura y con la literatura en general sino que el escritor indica que cree haber entendido que Alfred Nobel quizás haya percibido algo de lo que ha expuesto en el momento en el que pensó en el premio que nos ocupa

Nobel vio algunos de los abusos crueles y sangrientos de sus inventos. Incluso puede haber previsto el resultado final de su sondeo: el acceso a la violencia máxima, a la destrucción final. Algunos dicen que se volvió cínico, pero yo no lo creo. Creo que se esforzó por inventar un control, una válvula de seguridad. Creo que finalmente lo encontró solo en la mente humana y el espíritu humano. Para mí, su pensamiento está claramente indicado en las categorías de estos premios.

Se ofrecen para un mayor y continuo conocimiento del hombre y de su mundo, para la comprensión y la comunicación, que son las funciones de la literatura. Y se ofrecen para demostraciones de la capacidad de paz, la culminación de todos los demás.

John Steinbeck

1922-JACINTO BENAVENTE: un premio sin recibir

Ovejas muertas En la entrada de este blog se menciona no sólo algo de lo que voy a plantear sino que además se agrega que Jacinto Benavente nunca recibió el dinero del galardón y que el diploma y el trofeo están guardados en una institución sin que se sepa a qué se debe esto. Luego el artículo se dedica a otros discursos puesto que no se cuenta con el del autor español.

En apariencia, la razón por la cual el escritor español no asistió a la ceremonia se debió a su viaje por Sudamérica con una de sus obras teatrales. Lo cierto es que, según venimos viendo, cuando alguno de los galardonados no asiste ni envía su discurso o habla acerca del premio por algún medio de comunicación, todos nos quedamos con una visión a medias acerca de su imagen acerca del Nobel, de la literatura y de su propia experiencia.

Discurso del embajador Aunque en la otra entrada citada figuran las palabras que el embajador dirigió a los asistentes a la ceremonia, aquí pueden encontrarlo sin el aditamento de discursos de otras personalidades en distintas circunstancias.

Dado que Jacinto Benavente era dramaturgo, el embajador se dedica a establecer un paralelo entre la ausencia del escritor y lo habitual en el teatro:

«(…) el oficio del dramaturgo es mantenerse fuera de la vista y dejar que aparezcan sólo sus personajes». Que las circunstancias han obligado al ganador del premio en la literatura a seguir esta regla tan literalmente que en esta ocasión también ha mantenido fuera de la vista (…)»

Es casi el único segmento que nos podría revelar algo acerca del autor, si es que su apreciación fue adecuada. En el resto de sus palabras sólo asoman deseos de fortalecimiento de lazos, la referencia a las palabras de otro orador y el agradecimiento de haber considerado a un escritor de habla hispana.

El profesor HG Söderbaum, cuyas palabras retoma el conde de Torata, se refiere a Lope de Vega y Calderón de la Barca puesto que destaca el hecho de que sean antecedentes del teatro que resulta premiado en esta ocasión. Por esta razón, al hablar del escritor premiado otros escritores españoles, como Cervantes por ejemplo, no son siquiera mencionados.

«El arte de la poesía se ha revestido este año de los brillantes trajes de teatro y nos saluda de las tierras de gran alcance donde el noble discurso de Castilla, la lengua materna de Lope de Vega Y Calderón, constituye el medio de comunicar el pensamiento a una parte considerable de la población de nuestro globo (…)»

Debo aclarar que al comienzo del discurso (al menos en la segunda fuente que he citado) hay un error que no he podido corregir puesto que no estoy segura cabalmente de cuál fue la idea que se quiso transmitir. Probablemente se trate de una dificultad en la traducción de la página original de la que proceda el discurso y no de un error de quien pronunció las palabras ya que se trata de un hablante del español. De todos modos, la idea expresada en el contexto no pierde su sentido y al menos podemos tener una imagen general del planteo realizado.

En el artículo de Ovejas muertas se agregan algunas frases del dramaturgo acerca de sí mismo, su teatro y otras cuestiones. Cito aquí una que nos ilumina un poco en cuanto a su relación con España.

En España, en ciencias, en artes, en cualquier profesión o trabajo, no basta ser lo que se es: hay que ser de una derecha o de una izquierda, y es inútil pretender que la derecha celebre lo que se inclina a la izquierda, y viceversa.

ALEKSANDR SOLZHENITSYN: la vida, el arte, la política

Fuente (hago la aclaración de que en lo que consta en la página hay algunos errores de expresión)

Quien consulte el link anterior se encontrará con que en realidad hay dos discursos de Solzhenitsyn, con una diferencia de cuatro años entre uno y otro. Premiado en 1970, se leyeron unas palabras (en la página aparecen en primer término) pero él no estuvo en la ceremonia.

Luego de cuatro años, en Estocolmo, dirigió un discurso más breve a los asistentes, en el que además hace referencia a las circunstancias de 1970. Me dedicaré primero a estas palabras y luego a las que fueron leídas en 1970; en principio porque son más sintéticas y directas y, además, porque considero que de algún modo iluminan lo que figura en la otra disertación.

A. «La política no contiene la totalidad de nuestras vidas»

En 1974 agradeció en primer término la bienvenida que dieron en Estocolmo a «una silla vacía», haciendo referencia al hecho de que las palabras fueran pronunciadas por otro: Solzhenitsyn no había asistido en 1970 por temor a que las autoridades rusas no lo dejaran regresar. En esta ocasión, como exiliado o deportado (había llegado a Alemania y transitado por Suiza; luego viviría en EE.UU), indica que tiene la libertad de decir todo lo que desea y piensa.

De modo que, al encontrarme expatriado en Occidente, mejor aún he aprovechado esta irrestricta posibilidad de decir todo lo que deseo y donde lo deseo, que es algo no siempre apreciado en esta parte del mundo. Por lo tanto, no tengo necesidad de recargar en exceso esta corta alocución.

Precisamente la falta de libertad en su país es una de las cuestiones que señala, así como el hecho de que haber recibido el Premio Nobel de Literatura en 1970 no sólo permitió que su voz se oyera sino que lo protegió por cuatro años de las persecuciones. Menciona que esa falta de libertad no es exclusiva de quienes escriben sino que afecta también a quienes leen y que el mayor reproche hacia ciertos premios se basa en la idea de su gobierno de que intervienen intereses políticos.

Me aventuro a agradecerles en nombre de la vasta Rusia extraoficial a la cual le está prohibido expresarse en voz alta y que resulta perseguida tanto por escribir libros como hasta por leerlos. La Academia, por esta decisión que ha tenido, ha debido escuchar muchos reproches implicando que el premio ha servido a intereses políticos.

En consecuencia considera que la misión que tanto él como otros deben encarar es la de ayudar a despejar el camino que falta recorrer.

Pero quizás, la misión más sublime de cualquier premio literario o científico reside precisamente en ayudar a despejar el camino que falta recorrer (…) Todos sabemos que la obra de un artista no puede ser confinada a la mísera dimensión de la política. Porque esa dimensión no puede contener la totalidad de nuestra vida y no debemos restringir nuestra conciencia social a sus límites.

B. «UNA PALABRA DE VERDAD PESA MÁS QUE TODO EL UNIVERSO»

El texto leído en 1970 es más académico, está más nutrido de comparaciones y metáforas. De todos modos no deja de ser una mirada crítica sobre la sociedad del momento.

En primer lugar se dedica a plantear que manejamos el arte como cuando alguien primitivo se topa con algo refulgente, misterioso… Creemos poder manipularlo y dirigirlo y en realidad el ARTE nos supera a nosotros porque es el que permanece: el ARTISTA, que se considera un CREADOR o en ocasiones la voz que lo comunica, no tiene esa posibilidad.

No todo asume un nombre. Algunas cosas se encuentran más allá de las palabras. El arte inflama incluso a un alma congelada y oscura haciéndole vivir una alta experiencia espiritual. A través del arte somos visitados – sutil y brevemente – por revelaciones que no pueden producirse mediante el pensamiento racional.

Retoma una idea de Dostoievski acerca de que la belleza salva y acota que el ARTE desentierra la VERDAD pero antes de poder dedicarse a esas afirmaciones necesita recordarnos que la comprensión del mundo la logramos con nuestros propios ojos: observar nuestro alrededor bajo la mirada de la HUMANIDAD nos deja librados a no entender situaciones individuales y a accionar por «contagio».

Desde tiempos inmemoriales el ser humano está hecho de tal modo que su experiencia personal y grupal determinan su visión del mundo, en la medida en que esta cosmovisión no le ha sido instilada por sugestión externa. La experiancia personal y grupal determinan también sus motivaciones y su escala de valores, sus acciones e intenciones. Tal como lo expresa el proverbio ruso: “No le creas a tu hermano. Créele a tus propios malditos ojos” (…) Pero ahora, durante las décadas pasadas, imperceptiblemente, súbitamente, la humanidad se ha vuelto una – esperanzadamente una y peligrosamente una (…) pero no firmemente una como solían serlo las comunidades o hasta las naciones; no está unida por años de experiencia compartida, ni tampoco por la posesión de un mismo ojo afectuosamente llamado maldito, ni aún por un idioma nativo común, sino sobrepasando todas las barreras, por medio de las publicaciones y las transmisiones internacionales

Esta situación, así como la de estar pendientes de «escalas de valores» que fluctúan de un lugar y un tiempo al otro, sólo puede ser transformada por el ARTE, por la LITERATURA: tienen la capacida de unir, de armonizar, de mostrar la verdad así como también permitir que se perciban las experiencias de otros como parte de nuestra esencia y también como vivencias que se pasan de generación en generación.

(…) De persona a persona, durante la corta estadía del individuo sobre la tierra, el arte transfiere el peso completo de la experiencia ajena de toda una vida, con todas sus cargas, sus colores, sus jirones de vida; reencarna una experiencia desconocida y nos permite poseerla como si fuese nuestra.

Y aun más, mucho más que eso (…) Y, nuevamente, también en esto el único sustituto para una experiencia por la que jamás hemos pasado es el arte, la literatura. Porque poseen una capacidad maravillosa: más allá de las diferencias de lenguaje, costumbres y estructuras sociales, pueden convertir la experiencia vital de toda una nación en otra cosa.

La relación entre la LITERATURA NACIONAL y la LITERATURA UNIVERSAL se vuelve entonces importante porque ambas hacen a la vida de una sociedad y le muestran al hombre lo que tiene de local y lo que lo vuelve «hermano» de otros en diferentes lugares y tiempos. Pero no hay que confundir este planteo, que se produce por la relación con la lectura y las obras artísticas, con la abstracción de la HUMANIDAD tal y como aparecía enunciada antes.

Creo en que la literatura universal posee el poder de ayudar a la humanidad en estas horas de angustia. Ayudar a que se vea a si misma tal como realmente es, a pesar del adoctrinamiento de personas y partidos prejuiciosos. La literatura universal posee el poder de aportar experiencia concentrada, de un país a otro, para que dejemos de estar escindidos y confundidos; para que las diferentes escalas de valores puedan ponerse de acuerdo y cada nación aprenda correcta y concisamente la verdadera historia de la otra, con tal intensidad de reconocimiento y de punzante conciencia como si ella misma hubiera experimentado lo mismo, para que pueda liberarse de cometer los mismos errores. Y quizás, bajo esas condiciones, nosotros los artistas estaremos en condiciones de cultivar en nosotros mismos un campo de visión que abarque a todo el mundo: colocándonos en el centro para observar como cualquier otro ser humano lo que está cerca, comenzaremos a integrar en la periferia aquello que está sucediendo en el resto del mundo. Y correlacionaremos y respetaremos las proporciones universales.

Advierte que es importante, sobre todo en un siglo tan cruel como ha demostrado ser el siglo XX, que el poder no interfiera en el arte (lo considera una violación).

Pero ¡ay de la nación cuya literatura es perturbada por la intervención del poder! Porque ésa no es sólo una violación de la “libertad de prensa”, es la clausura del corazón de la nación, es el despedazamiento de su memoria. La nación cesa de tener conciencia de si misma, resulta despojada de su unidad espiritual y, a pesar de un lenguaje supuestamente común, los compatriotas súbitamente dejan de entenderse entre si. Generaciones silenciosas se vuelven viejas sin haber jamás hablado de si mismas, ni entre si, ni a sus descendientes. Cuando escritores como Achmatova y Zamjatin – enterrados en vida y de por vida – quedan condenados a crear en silencio hasta su muerte, nunca escuchando el eco de sus palabras escritas, eso no es solamente su tragedia personal sino la tragedia de toda la nación y un peligro para toda la nación.

De acuerdo con lo que he ido citando y resumiendo, y considerando la cita final que queda destacada, me parece inoportuno desarrollar la relación que hay entre ambos discursos. Sólo acotaré, ya que hay algunas ideas que no he trabajado (pero pueden leer en los discursos enlazados), que esa última cita (procedente de las palabras de 1970) compara la posibilidad de relaciones entre los intelectuales del mundo en esta época a diferencia de lo que sucedía décadas atrás, cuando la supresión de información se debía (más allá de otros motivos) al hecho de que en las demoras de las noticias y novedades los países terminaban viviendo como en diferentes épocas.

Pero hoy, entre los escritores de un país y los escritores y lectores de otro, hay una reciprocidad poco menos que instantánea. Yo mismo lo he experimentado. Aquellos de mis libros que, por desgracia, no han sido publicados en mi propio país muy pronto encontraron una favorable audiencia mundial, a pesar de apresuradas y frecuentemente hasta malas traducciones. Distinguidos escritores occidentales como Heinrich Böll han efectuado su análisis crítico. Todos estos últimos años en que mi libertad y mi trabajo no se han derrumbado; en que, contrariamente a las leyes de la gravedad, han permanecido como suspendidos en el aire, como colgando de nada sobre la tensión de una muda membrana invisible de simpatía pública, fue que, con cálido agradecimiento y no sin sorpresa de mi parte, pude conocer el apoyo adicional de la hermandad internacional de los escritores. Cuando cumplí mi 50° cumpleaños me asombró recibir felicitaciones de escritores occidentales famosos. Ninguna de las presiones que sobre mi se ejercieron pasó desapercibida. Durante las peligrosas semanas de mi exclusión de la Unión de Escritores, el muro de protección construido por los más eminentes escritores del mundo me defendió de persecuciones aun peores; y escritores y artistas noruegos me prepararon con hospitalidad un techo para el caso en que fuese hecho efectivo el exilio con el que se me amenazaba. Por último, incluso la propuesta de mi nombre para el Premio Nobel no surgió del país en el cual vivo y escribo sino de Francois Mauriac y sus colegas. Posteriormente, sindicatos enteros de escritores nacionales expresaron su apoyo hacia mi persona.

SHMUEL YOSEF AGNÓN

Fragmento del discurso de Agnón al recibir el Premio Nobel

“¿Quiénes fueron mis mentores en la poesía y la literatura? Es una cuestión de opinión. Algunos ven en mis libros las influencias de autores cuyos nombres, en mi ignorancia, ni siquiera he oído, mientras que otros ven las influencias de poetas cuyos nombres he oído, pero cuyos escritos no he leído. ¿Y cuál es mi opinión? ¿De quién he recibido influencias? No todos los hombres se acuerdan del nombre de la vaca que les suministró cada gota de leche que han bebido. Pero, a fin de no quedarnos totalmente en la oscuridad, voy a tratar de aclarar de quién he recibido todo lo que he recibido.

En primer lugar están las Sagradas Escrituras, de las que he aprendido cómo combinar letras. Luego están la Mishná y el Talmud y los Midrashim, y el comentario de Rashí sobre la Torá. Después de estos vienen del Poskim -las explicaciones de la ley talmúdica- y nuestros poetas sagrados y los sabios medievales, dirigidos por nuestro maestro rabí Moisés, hijo de Maimón, conocido como Maimónides, de bendita memoria.

Cuando empecé a combinar otras letras que no eran hebreas, leí todos los libros en alemán que cayeron en mis manos, y de estos, ciertamente, he recibido lo que se aviene a la naturaleza de mi alma. Como el tiempo es corto, no me dispersaré en compilar una bibliografía o mencionar nombres. ¿Pero por qué, entonces, enumero los libros judíos? Porque son ellos los que me dieron mis cimientos. Y mi corazón me dice que ellos son responsables de ser galardonado con el Premio Nobel”.

FUENTE DEL FRAGMENTO

Lamentablemente no he podido encontrar en ninguna fuente de información el discurso completo o al menos algunos otros segmentos que den una postura o una imagen clara de las características de este escritor. Cuando realicé la entrada en relación con Nelly Sachs y su vinculación con Selma Lagërloff, prometí volver sobre este autor ya que en 1966 había compartido con Sachs el premio. Dado que ambos representan la literatura hebrea/judía, pareciera ser lo que los vincula.

Además, me había interesado tomarlo ahora puesto que de un año a otro saltamos de un premiado ruso a uno ucraniano. Sin embargo, deberé conformarme con este fragmento en el que él mismo habla acerca de la influencia de los libros judíos sobre su escritura y de lecturas religiosas que también conforman sus cimientos. Espero poder encontrar otros datos; por ahora, dejaré la entrada publicada como una especie de protesta por el silencio que se cierne (por muy variadas razones y de muy distintas formas) sobre algunos escritores.

BORIS PASTERNAK: premio rechazado por decisiones ajenas

Acerca de Boris Pasternak y el Nobel (ABC)

Los que no ganaron el Nobel (contiene datos de no ganadores y los que debieron rechazar)

Relación entre Pasternak y el régimen (Doctor Zhivago)

El tiempo: Pasternak rechaza el Nobel (1958)

Como ya había anticipado en la entrada acerca de Sholokhov no hay discurso de Pasternak: no recibió el premio ni en 1958 ni en otra oportunidad, pese a que había sido nominado más de una vez.

Lo que coloqué al comienzo son enlaces a diferentes artículos de periódicos que hablan acerca de esta situación. No obstante, haré referencia a algunos de los datos para considerar. Es probable que haya cuestiones para debatir; mencionaré lo que corresponde a la visión de las fuentes citadas y aportaré lo necesario sólo en el caso de tener algún argumento comprobable.

La injerencia de la política en cada nueva edición de los Premios Nobel no es novedad para nadie: el debate se actualiza constantemente. De hecho, en el artículo de Zenda (el segundo de los links) se abre este tema no sólo a la situación de Pasternak sino a diferentes épocas y motivos en los que esta cuestión ha sido expuesta: se mencionan, por ejemplo, escritores como los argentinos Jorge Luis Borges y Julio Cortázar; españoles como Vicente Blasco Ibáñez… y también cómo ciertos idiomas han sido más considerados que otros por diferentes razones. Es necesario agregar que esta situación no ha afectado sólo a los galardones de la Literatura: en época de Hitler, por ejemplo, hubo científicos que no pudieron acceder al premio por decisión del régimen.

La afinidad política que le costó a Borges el máximo galardón de las letras universales no fue obstáculo alguno para que se obviara en otros casos que se podían haber medido con la misma vara (…)

¿Quiere decir todo esto que los que sí fueron premiados no lo merecían? Por supuesto que no. Pese a algunas excentricidades, los premios Nobel de Literatura configuran un panorama de lo mejor de las letras universales. El lema de la Svenska Akademien –entre cuyas funciones está la normalización del sueco, como nuestra Real Academia Española– es Snille och Smak, que quiere decir “talento y gusto”. Y pocas cosas hay tan difíciles de evaluar como el talento y el gusto en un ámbito tan subjetivo, cambiante y difuso como el de la Literatura.

Artículo de Zenda (extracto y la frase final: en el desarrollo se realizan consideraciones interesantes para tomar y debatir)

Lo que no deja de llamarme la atención es que, siendo Pasternak premiado por su obra poética, se le haya presionado a causa de una novela (Doctor Zhivago) que de hecho no fue impresa sino hasta 1989, cuando los vientos que soplaban en Rusia eran otros (en la entrada anterior he mencionado la sospecha que se instaló para provocar que esta obra fuera considerada una propaganda antisoviética). No es que peque yo de ingenua; se trata de que nunca he podido entender que no podamos valorar el talento de un artista sin que signifique adscribir a su posición o ideología política.

Las razones por las que le fue otorgado el Nobel a Pasternak hace 60 años hablan de su poesía y de su contribución a la tradición de la épica rusa, pero el régimen hizo oídos sordos. A la distancia, el moscovita nos parece un hombre desfasado de su circunstancia, de su tierra. https://www.milenio.com/cultura/pasternak-60-anos-del-nobel-que-no-fue

El artículo completo figura arriba en tercer lugar (relación entre Pasternak y el régimen)

Se menciona en la nota de ABC que Pasternak escribió un poema cuyo título sería «El Premio Nobel» pero hasta el momento no he podido hallarlo. Me parece que sería interesante saber qué volcó en esas palabras (más allá de que alguno de los artículos habla acerca del estado de ánimo del escritor no sólo a través de sus palabras sino también las de su hijo en alguna entrevista que diera). Del artículo cito una de las frases que figuran en ese texto según señala el periódico:

«Qué clase de sucio crimen he cometido, ¿soy un asesino, un villano? Yo, que hice que todo el mundo llorase ante la belleza de mi patria»

Se sabe que varios actores culturales y políticos intervinieron en la modificación del entusiasmo inicial de Boris Pasternak hasta el momento de enunciar su declinación del premio otorgado: la sociedad de escritores lo expulsó, algunos funcionarios (todavía hoy de renombre) realizaron declaraciones en su contra y ciertas actitudes en contra de algunos de sus allegados se fueron sucediendo. Sin embargo, no fue suficiente para apaciguar la situación que el mismo Pasternak realizara declaraciones en relación con su pertenencia y lealtad a su nación de origen.

Estimado Nikita Sergeyevich. Me dirijo a Usted, al Comité Central del Partido Comunista Soviético y al gobierno. Por el informe del camarada Semichastay supe que el gobierno no pondría obstáculos a mi salida de la URSS. Eso para mí es imposible. Estoy ligado a Rusia por mi nacimiento, mi vida y mi trabajo. No puedo imaginarme mi suerte separado de Rusia y fuera de ella. Cualesquiera que hayan podido ser mis equivocaciones y errores, nunca me imaginé que me encontraría en el centro de una campaña política como la que ha sido agitada en torno a mi nombre en Occidente. Dándome cuenta de esto, informé a la Academia Sueca de mi rechazo voluntario del Premio Nobel .

Citado en el artículo de El tiempo (ver link en el inicio de la entrada). Hay notas anteriores a esta en la que ya habla del rechazo del premio

Hasta donde he podido indagar no había razones para pensar en que Boris Pasternak fuese un opositor al régimen. El artículo de Milenio se detiene en algunos detalles en relación con lo que hay y lo que se quiso ver en Doctor Zhivago. En este caso, cito lo que menciona en relación con su obra poética y el no poco relevante dato de que Stalin no lo considerara «peligroso».

Pasternak pudo dedicarse a escribir con libertad, entre otras cosas porque Stalin parecía tenerle afecto a sus traducciones de poetas georgianos. Según la historiadora Frances Stonor Saunders, el sanguinario gobernante lo tenía como un “habitante de las nubes”. Su poesía había cambiado la literatura rusa para siempre. Variada en temas y ritmos, en un principio futurista, a veces simbolista, acumula imágenes que, entre tantas cosas, describen la brevedad del otoño ruso.

Milenio-citado arriba como Relación entre Pasternak y el régimen