ARA SAN JUAN: “TODOS ERAN MIS HIJOS”

Con sumo respeto por mis compañeros de ruta en esta nación que tantas veces ha sufrido heridas hondas; con la modesta alusión en el título a una obra de Arthur Miller, espero entiendan mi esperanzada y dolorida, contradictoria expresión en este ensayo de poema:

ARA SAN JUAN (con modesto y silencioso respeto)

Vos no los conocías ni ellos a vos pero hubieran dado la vida por todos

( Frase recogida en Facebook)

 

El océano, la inmensidad…

Líquido uterino: contención de madre, origen;

Profundidad, misterio, angustia y tumba.

Ahora no; mañana, mañana.

Cuarenta y cuatro esperan

La macabra esperanzada “piedra libre”

De un juego en el que va más que ganarlo,

De un juego que es el de la vida y la muerte,

Como en una corrida de toros

En la que el animal rodea y acecha

Al tiempo que seduce como una sirena encantadora

Que simula protegernos.

Pero afuera otros libran sus propias batallas:

Contra el tiempo, la incertidumbre, el dolor, lo oculto…

Por la esperanza, la verdad, la justicia, el consuelo.

Por la esperanza, por la esperanza como un rezo

Y que parece conjurar las voces

Interesadas, desinteresadas, cristalinas, oscuras

De naciones muy diversas y de cofradías confusas.

Abajo, adentro fluye y transcurre el tiempo

Con la naturalidad de todos los seres en todos los tiempos:

La cotidianeidad de la vida… y de la muerte.

Desde abajo, desde adentro de nuestro mar interior

Emergen voces que los llaman, los reclaman, los invocan

Allí donde dormitan esperando esperanzados

Alimentando nuestra espera de un regreso

Que no nos haga necesario evocarlos.

Década 1961-1970

https://conotrasmiradas.wordpress.com/los-premios-nobel/1961-1970/

     Cuando casi estaba finalizando la página que les anuncio en esta entrada, recordé que antes de empezar con la primera década de entregas del Nobel de Literatura mi idea había sido recorrer los discursos de quienes recibieron los premios. Como luego emprendí el camino de otro modo, calculo que en poco tiempo (o cuando haya llegado a la década en la que estamos ahora) volveré a retomar esa intención.

     Por lo pronto debo confesar que esta década en particular me ha mostrado, quizás porque nos vamos acercando a nuestro tiempo, muchas de las vetas que siempre ponen sobre el tapete los criterios que se siguen para la elección de los autores premiados. Sin duda, en las siguientes décadas esto se acentúa y lo iremos revisando juntos a medida que vaya avanzando en los 50 años que falta recorrer hasta la actualidad (y sin saber todavía qué nos depara el 2020); sin embargo, haciendo referencia por ejemplo a Miguel Ángel Asturias, Samuel Beckett, Alexsandr Solzhenitsyn, Jean Paul Sartre, Nelly Sachs, Schmuel Yosef Agnon se abrió un abanico que reúne varias de las inquietudes que me han llamado la atención en algunos dictámenes:

  • reconocimiento a escritores vinculados con el judaísmo o la tradición hebrea en momentos en que la Segunda Guerra Mundial ha dejado una brecha importante en continua discusión acerca de la actuación de varios países
  • distinción de obras que, al menos en la actualidad tienen un compromiso político/social insoslayable, son valoradas por otras virtudes de los escritores en textos de otro estilo
  • explicación de distintos motivos que llevan a los escritores a declinar o rechazar el premio
  • selección de escritores políticamente correctos (sin que eso desmerezca su obra) porque toman posición alineada con la mirada (no reprobatoria, sino parcial o subjetiva) de quienes se encargan de determinar los galardones

     Quien ha seguido hasta aquí mi pensamiento, más allá de que podrá aportar varias cuestiones más y hasta más interesantes, habrá notado que en la enumeración anterior (que no es exhaustiva) han aparecido puntos positivos y negativos y en algunos casos hasta se contraponen entre sí. Esto no hace más que demostrarnos que este premio es al fin y al cabo una acción humana más, teñida de virtudes y defectos, discutible, imperfecta pero también valiosa. No puedo dejar de mencionar, como ya lo hicieran muchos otros antes (inclusive escritores galardonados), que se entiende así por qué algunos literatos nunca llegaron (otros no llegarán) a la obtención de este premio: como argentina, no puedo dejar de mencionar (podrían ser Ernesto Sábato, Julio Cortázar también) a Jorge Luis Borges. Cuando Pablo Neruda (y ya llegaremos a él) recibió el Nobel, mencionó que creía que le correspondía a Borges; cuando se publicó El nombre de la rosa, Umberto Eco señaló que el germen de ese espacio circular e infinito de la biblioteca en la que se centran los enigmas se le había ocurrido luego de leer un cuento de nuestro escritor (el más nacional y más universal a un tiempo y, pese a todo, el menos reconocido y más combatido en su propio país); cada vez que algún artista extranjero habla de Argentina (cine, pintura, literatura, crítica…) tiene algo para señalar o recordar de él.

Y ya pasamos la mitad del siglo XX

1951-1960

     Bueno, quizás esté inactiva otros días puesto que estoy con las correcciones y trabajos para mis alumnos de la secundaria en esta época de coronavirus. Debo buscarme también un tiempo para dedicar a mis artículos para Microcuento.es y hasta para rescatar mis cuentos y poesías, aquellos que publico cada tanto en este y en los otros blog que varios de ustedes conocen.

     Entretanto, al menos me he dado tiempo para dos décadas de los Nobel: la página que publiqué ayer y esta que hoy anuncio y enlazo. Espero poder seguir en un par de días con las décadas que quedan.

Novedades en Botella al mar

   Aprovecho para recordarles que, más allá de los textos que publiqué en la página Botella al mar hay dos poemas que quedaron como entrada fija: uno en Lapizázulix, la galaxia del cuento que se llama “Hacia el origen”  y otro en el inicio de Otras miradas que se llama ARA San Juan. Van a quedar allí, pero también he decidido colocarlos en Botella al mar por si llego a cambiar el diseño y decido colocar otra entrada fija en algún momento; por otra parte, no todos conocen Lapizázulix y no siempre les resultarán de interés las temáticas vinculadas con microrrelatos y narración oral.

   Hace tiempo que no dejo en Botella al mar alguno de mis poemas así que hoy voy a arrojar algunos. Los más antiguos tienen esa tendencia a la rima, sin embargo no quise descartarlos por las vivencias que están por detrás. Otros son más experimentales, con lo cual existe el riesgo de que suenen muy cerebrales. Por último: hay dos que llevan nombre de persona; aprovecho que nunca pasan por este espacio así no se enteran de que están presentes en mis textos.

Un poema que hace rato quería rescatar

¿Cuál era el inconveniente? Lo armé en un documento de Word usando elementos de Word Art cuando no había muchos recursos y aplicaciones (década del 80) y nunca podía volcarlo en otro documento sin que se perdiera algo. Ayer, mientras analizaba otros artículos para publicar, se me ocurrió: hice captura de pantalla y por eso “Mundo de dos”aparece hoy en la sección Botella al mar.

Otra aclaración que es pertinente en esta época: el poema lejos está de vincularse con una posición a favor o en contra del aborto. Surgió en el momento en que una amiga mía (soltera, cuya pareja se estaba disolviendo y que estaba en los límites de la edad en que una mujer creía que el bebé que naciera pudiera tener riesgos) atravesaba la angustia junto con la satisfacción de estar engendrando vida y animarla a buscar su camino más allá de quienes la rodearan fue lo que me inspiró lo que allí plasmé.