2018 y proyectos (no los míos todavía)

¡2018! ¡Guau, guau! Suena bien, ¿verdad? Sobre todo por todo lo que depara. Si, como os conté hace unas semanas, 2017 fue mi mejor año en cuanto a productividad, no puedo esperar a ver cómo avanza este nuevo año plagado de retos. ¿De qué retos hablo? A continuación os lo cuento. A Librería No soy […]

a través de Bienvenido, 2018 — David Pierre

Sólo recordarles que no pierdan de vista este sitio. Por otra parte aquí anuncia un nuevo proyecto en el que se embarcará y que quizás nos sea de interés. Hasta luego.

Shakespeare

«Todo el mundo es un escenario» dijo Shakespeare y todos repiten esas palabras con un acierto más o menos cercano al sentido original de la frase (es decir, muchos la repiten sin haber leído, siquiera, a Shakespeare). ¿Y por qué no tomarla literalmente? Para mí, sentarme en una plaza y ver pasar a […]

a través de La escena perfecta — El Blog de Arena

Desde otro sitio y con otra impronta verán que algo de lo tratado en el posteo anterior reaparece aquí. Si no fuera porque quiero terminar mi trabajo atrasado de divulgadora para ver si combino con el de creativa, crítica literaria y otras cuestiones, me detendría a relacionarlas y establecer interesantes conexiones entre ambas. Si quieren, empiecen ustedes y yo los sigo; si no vuelvo sobre este tema, reclámenmelo.

Hay más curiosidades en la Historia que en la ficción

En el siglo XII, encontramos un reino cristiano y un rey enfermo que sería recordado durante siglos. Su reinado solo duraría once años y se ganaría el apodo de “rey cerdo”, un nombre que no hace justicia a sus acciones, pero que el pueblo asociaría a su enfermedad, la lepra. Su nombre, Balduino IV.

a través de Balduino IV el “rey cerdo” — franciscojaviertostado.com

Ya han aparecido otros posteos de Francisco Javier Tostado en este sitio. Por otra parte, el título de mi entrada nos trae a la mente varias frases hechas o al menos frecuentes que ponen en debate ficción/realidad en cuanto a la posibilidad de sorprender o superar los alcances de cada una de ellas.

Lo cierto es que la otra cara de la Historia que nos encontramos de múltiples formas: novela histórica, anécdotas históricas por detrás de héroes nacionales, películas y otras manifestaciones es algo de lo que aparece en algunas entradas de aquel blog en el cual siempre se aprende algo nuevo en relación con lo antiguo y lo contemporáneo.

David Pierre

Mujeres escritoras

El título de la entrada hace referencia al sitio en el que encontré esta reseña. En el enlace ingresarán al artículo en relación con 20 autoras para tener en cuenta. Debo decir que al leerlo me di cuenta de que no conozco tantas como pensaba; la primera (Elia Barceló) enseguida me recordó, por ejemplo, un texto que he leído con mis alumnos: El almacén de las palabras terribles; luego me he encontrado con mi ignorancia en relación con la obra de varias de ellas.

He sentido también la ausencia de otros nombres, pero esto quizás se deba al criterio con el que fueron seleccionadas por el autor de la entrada del sitio original. De cualquier modo he aquí un conjunto de escritoras para mirar de cerca.

Relecturas/reescrituras 3 (y no llega el final)

Incluyo acá otras historias creadas por mis alumnos de cuarto año a partir del microrrelato de Juan José Millás. Para no repetirlo acá, recuerden que aparece en la entrada con el título de Relecturas/reescrituras. Y no llegó el final porque tengo tres o cuatro alumnos más que están desafiando la escritura para que su historia quede bien lograda. Con ustedes, los autores:

     Hay novelas que aun sin ser largas no logran comenzar de verdad hasta la página 50 o 60. A algunas vidas les sucede lo mismo. Por eso no me he matado antes, señor juez.

     Mi historia tiene final pero no tiene principio- Qué relevancia generé en la gente no sé pero digamos que yo terminé antes de empezar.

     La vida se genera en varias etapas; la mía, en una que está en blanco hasta la página 60, fascículo 3 “Cómo enamorar a un boludo”, qué decir ante un amor asesino que me fulminó y hoy, ante ti, señor juez y dios, digo que morí y tuve final antes que principio porque su amor me mató.

     Y todo antecedente de mí no existe por existir; mi vida es como la comedia más tragicómica que aconteció, ¡qué anecdótico encontrar el amor y morir por quedar paralizado por su belleza, y que te lleve puesto el colectivo de la línea 32!

     Por eso digo que antes de empezar no se enamoren, o no se queden en medio de plena avenida.

AGUSTÍN SORIA PAIS

Carta del enamorado

Buenos Aires, 17 de mayo

Querida Elisa:

                    Era un día gris, frío y lluvioso. A mí me escoltaban los oficiales hasta la sala donde me juzgarían por asesinato. El juez era un hombre bajo, un poco gordo y de cabello blanco.

     -Según entiendo -empezó el juez- usted la asesinó y luego se dejó capturar. También me han dicho que les dijo a los oficiales que en unos años seguramente podría volver a tener una vida normal. Pero, ¿realmente cree usted que alguien podría vivir en sociedad luego de cometer un acto tan atroz?

     Y yo le dije:

     -Hay novelas que aun sin ser largas no logran comenzar de verdad hasta la página 50 o la 60. A algunas vidas les sucede lo mismo. Por eso no me he matado antes, señor juez.

     Y en fin, el juicio finalizó e iré a prisión por el resto de mi vida; te escribo sólo para que sepas que después de todo no te he olvidado.

NICOLÁS PARDINI

 

Relecturas/reescrituras 2

En la próxima entrada con este título ya prometo hacer una recopilación de otras versiones a partir del cuento de Juan José Millás, “Carta del enamorado”. Por ahora acá va uno más de los que escribieron mis alumnos. Recuerden que en la entrada anterior figura el microrrelato de Millás en el encabezamiento.

Carta del enamorado

     Uno cuando se mata piensa que ahí se llega al final por mano propia. No creemos en el más allá, que hay algo más esperándonos, mucho menos que le debemos explicaciones a alguien por nuestros actos.

     En eso último me había equivocado, porque inmediatamente después de apretar el gatillo aparecí en una sala de juzgado. Todo en un parpadeo.

     Miré a mi alrededor y a simple vista parecía un lugar normal pero las personas, o mejor dicho seres, en este tienen rostros indescriptibles. Como si fueran habitantes de un mundo por mucho más complejo de entender para la mente humana.

     El imponente juez  desde el estrado comenzó a interrogarme ¿Por qué lo hice? ¿Qué pensaba? ¿Por qué esperé tanto? En el momento lo único que se me ocurrió fue citar a Juan José Millas:

     “Hay novelas que aun sin ser largar no logran comenzar de verdad hasta la pagina 50 o 60. A algunas vidas les sucede lo mismo. Por eso no me he matado antes, señor Juez” Le contesté.

     Los seres deliberaron dejarme volver al mundo mortal con una reprimenda por alterar el balance cósmico. Antes de que me diera cuanta aparecí en una cama de hospital.

 

CARLA CARRENA COMAN

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