Y llegamos hasta 2019

Acabo de cerrar la reseña de los Nobel 2011-2019, que por supuesto deberé editar a fin de año si tenemos la suerte de que se realice la ceremonia de premiación y que haya quienes puedan ser nominados (de lo cual nos enteraremos allí por octubre). Entretanto, les dejo aquí el link para ir a esa página.

NOBEL 2011-2019

Nos vamos acercando a fines del siglo XX

https://conotrasmiradas.wordpress.com/los-premios-nobel/1971-1980/

Aquí tienen el enlace que conduce a la página en la que acabo de editar otra década más del Premio Nobel. He citado los sitios que utilicé en el caso de extraer textos para ilustrar cuando yo no los tuviera y en el caso del último escritor de esa década he recurrido, mencionado y citado un sitio que quizás varios de los que transitan por aquí ya conocen: Jamlet inculto.

Década 1961-1970

https://conotrasmiradas.wordpress.com/los-premios-nobel/1961-1970/

     Cuando casi estaba finalizando la página que les anuncio en esta entrada, recordé que antes de empezar con la primera década de entregas del Nobel de Literatura mi idea había sido recorrer los discursos de quienes recibieron los premios. Como luego emprendí el camino de otro modo, calculo que en poco tiempo (o cuando haya llegado a la década en la que estamos ahora) volveré a retomar esa intención.

     Por lo pronto debo confesar que esta década en particular me ha mostrado, quizás porque nos vamos acercando a nuestro tiempo, muchas de las vetas que siempre ponen sobre el tapete los criterios que se siguen para la elección de los autores premiados. Sin duda, en las siguientes décadas esto se acentúa y lo iremos revisando juntos a medida que vaya avanzando en los 50 años que falta recorrer hasta la actualidad (y sin saber todavía qué nos depara el 2020); sin embargo, haciendo referencia por ejemplo a Miguel Ángel Asturias, Samuel Beckett, Alexsandr Solzhenitsyn, Jean Paul Sartre, Nelly Sachs, Schmuel Yosef Agnon se abrió un abanico que reúne varias de las inquietudes que me han llamado la atención en algunos dictámenes:

  • reconocimiento a escritores vinculados con el judaísmo o la tradición hebrea en momentos en que la Segunda Guerra Mundial ha dejado una brecha importante en continua discusión acerca de la actuación de varios países
  • distinción de obras que, al menos en la actualidad tienen un compromiso político/social insoslayable, son valoradas por otras virtudes de los escritores en textos de otro estilo
  • explicación de distintos motivos que llevan a los escritores a declinar o rechazar el premio
  • selección de escritores políticamente correctos (sin que eso desmerezca su obra) porque toman posición alineada con la mirada (no reprobatoria, sino parcial o subjetiva) de quienes se encargan de determinar los galardones

     Quien ha seguido hasta aquí mi pensamiento, más allá de que podrá aportar varias cuestiones más y hasta más interesantes, habrá notado que en la enumeración anterior (que no es exhaustiva) han aparecido puntos positivos y negativos y en algunos casos hasta se contraponen entre sí. Esto no hace más que demostrarnos que este premio es al fin y al cabo una acción humana más, teñida de virtudes y defectos, discutible, imperfecta pero también valiosa. No puedo dejar de mencionar, como ya lo hicieran muchos otros antes (inclusive escritores galardonados), que se entiende así por qué algunos literatos nunca llegaron (otros no llegarán) a la obtención de este premio: como argentina, no puedo dejar de mencionar (podrían ser Ernesto Sábato, Julio Cortázar también) a Jorge Luis Borges. Cuando Pablo Neruda (y ya llegaremos a él) recibió el Nobel, mencionó que creía que le correspondía a Borges; cuando se publicó El nombre de la rosa, Umberto Eco señaló que el germen de ese espacio circular e infinito de la biblioteca en la que se centran los enigmas se le había ocurrido luego de leer un cuento de nuestro escritor (el más nacional y más universal a un tiempo y, pese a todo, el menos reconocido y más combatido en su propio país); cada vez que algún artista extranjero habla de Argentina (cine, pintura, literatura, crítica…) tiene algo para señalar o recordar de él.

Y ya pasamos la mitad del siglo XX

1951-1960

     Bueno, quizás esté inactiva otros días puesto que estoy con las correcciones y trabajos para mis alumnos de la secundaria en esta época de coronavirus. Debo buscarme también un tiempo para dedicar a mis artículos para Microcuento.es y hasta para rescatar mis cuentos y poesías, aquellos que publico cada tanto en este y en los otros blog que varios de ustedes conocen.

     Entretanto, al menos me he dado tiempo para dos décadas de los Nobel: la página que publiqué ayer y esta que hoy anuncio y enlazo. Espero poder seguir en un par de días con las décadas que quedan.

Un cuento que andaba buscando

Bartleby el escribiente

Por cierto, estoy rescatando algunos borradores. Ya había olvidado que un tiempo atrás estuve buscando este cuento de Herman Melville así que lo traigo desde la entrada de otro sitio. Cuando por fin pueda releerlo comentaré lo que en su momento me interesó; entretanto, estará aquí para aquellos a quienes les interese.

Recuerdos de lecturas/reescritas

16. Reconstrucciones

     Cuando reencontré esta me di cuenta de cuánto creemos que podemos decir con originalidad y cuánto hay en nosotros de lecturas realizadas y de recursos rítmicos que en cierta época sólo nos enseñaron a relacionar con la rima. ¿Algo de Alfonsina Storni? Tal vez. ¿Alguien más circula en estos textos? No lo mejor de ellos, por cierto.

El silencio es de los que no toman la palabra (o “el que calla, otorga”)

Ningún escritor ha escrito nunca para silenciar a otros, o para desalentarlos de escribir. Ni el número de páginas, ni el número de historias, ni el tiempo dedicado a este libro han pretendido dar una lección a otros. Por el contrario, si este libro es el rastro de la felicidad que he experimentado al construir […]

a través de Ningún escritor ha escrito nunca para silenciar a otros, Georges Perec — Calle del Orco

     La entrada que recojo en este caso de Calle del Orco es muy breve pero sustanciosa. La cuestión de los silencios impuestos nos conduce muchas veces a los tantos ejemplos de censura ejercida por algún poder.

  Sin embargo creo entrever en este caso que se hace alusión al “bozal” que algunos escritores pudieran imponer esgrimiendo algún tipo de autoridad vinculada con experiencia, premios, difusión… En general recuerdo ejemplos de artistas y científicos (no sólo escritores) que han referido el temor al fracaso que algún tipo de “maestro” les habría marcado en su camino; no es tan frecuente que se hable de los posibles “colegas” (con mayor, igual o menor prestigio) en este sentido y, por el contrario, es una cuestión que siempre he encontrado vinculada con la crítica (o con los críticos).

   Creo también que muchos artistas se autoimponen el silencio por temor al fracaso, por falta de impulso y tiempo, por… Me encantaría poder mencionar una lista de razones que he recogido en diferentes momentos (y recuerdo ahora a Ernesto Sábato, escritor de ensayos y novelas de culto que confesó en más de una oportunidad que había quemado buena parte de su obra y que una de sus novelas emblemáticas –Sobre héroes y tumbas– nunca habría visto la luz si no fuese por la intervención de Matilde, su esposa) pero temo que resultaría tedioso.

   Es bueno tener presentes las palabras de George Perec que se citan en Calle del Orco y además internalizarlas no sólo en la “mirada” de la obra de otro sino además cuando nos acontece que dudamos en la labor de entretejer palabras e ideas que son nuestra propia escritura (ficcional o no).

De tiempo somos

Cuando se trabaja en el aula con la literatura referente a las temáticas de la vida y la muerte ocurren cosas. Y no es para menos: sobre todo, cuando se trata de la Parca casi todos están reticentes a hablar del vivir y el morir (como mencionan algunos españoles).

En vano es mostrarles que no todo artista inclina su balanza ante la lamentación de la muerte y de poca utilidad demuestran ser las canciones ampliamente difundidas, cantadas, de moda o de otra época, que continuamente invocan estos temas.

Pero, así como se ven las cuestiones, sin embargo vengo trayendo a este espacio algunas producciones de mis alumnos frente a diferentes consignas de escritura en relación con el tema. En este caso: “La vida es…” Los lectores asiduos del blog recordarán que la idea en este caso es la de una comparación de la vida con algunas de las imágenes tradicionales: camino, río, paso de las estaciones, etapas de un soneto… o con una propuesta nueva que en algunas ocasiones son: un viaje, una película, un libro…

En esta oportunidad les traigo de entre varios un ejemplo de lo que escribió una aslumna de cuarto año con orientación en Letras (Nadia):

Mi propia pintura

¿Es la vida como una pintura, una obra de arte?

¿Qué es el arte? ¿Qué es la vida?

Empieza en blanco mente y papel

Surge de sentimientos,

Surge de la realidad.

Trazos muy finos se extienden en ese blanco vacío,

con más confianza empieza el juego de los colores,

la danza de las luces,

la oscuridad en lo que no se pudo borrar.

¿La vida es esa oportunidad de completar esa hoja?

Una magnífica codicia para los poderosos,

poderosamente débiles en realidad.

Níveo papel para aquellos que ven sólo cuadros

sin comprensión en los museos.

¿Qué son?

¿Representan algo más que garabatos y colores?

¿Cuál es el sentido?

Para otros, recepción de emociones y sentimientos

¿Ese el el “porqué”?

Amor, felicidad, anhelo, dolor.

Libertad…

Sentirme humana me recuerda que estoy viva.

¿Sentir es vivir?

Y todo lo que transmito con esta pintura,

entonces da vida, mi vida.

Por eso no estoy muerta.

Aquel que logre entender eso en los cuadros del museo,

recibirá la más grande sensación de plenitud.

Tres poemas revolucionarios de Pablo Neruda — Colarebo Latinoamerica

El 12 de julio de 1904 nació Pablo Neruda en Chile, el poeta más grande del siglo XX, cuyos versos siguen dejando su huella en América Latina y el mundo. A 114 de su nacimiento, recordamos en tres poemas su lucha contra la opresión de los pueblos y su derecho a la autodeterminación. 1 Poema a […]

a través de Tres poemas revolucionarios de Pablo Neruda — Colarebo Latinoamerica

Recomiendo la lectura de este artículo para quienes se preguntan acerca de los diferentes estilos de escritura de Pablo Neruda. Pareciera que no son sólo los más jóvenes lectores quienes desconocen que un escritor pueda tener varias facetas: intimista, romántico, transgresor, “de denuncia social/política”, vanguardista… revolucionario…

Es más: hay quienes creen que algunas de estas facetas son incompatibles entre sí y que muestran una figura poco clara del artista que se quiere ser. Muy por el contrario, sería interesante observar cuántas veces se puede ser transgresor desde lo clásico, revolucionario desde lo más cotidiano y tradicional,… y podríamos seguir hablando de la “conciliación de opuestos”. Pero para ello ya habrá tiempo de volver, no sólo con nombres de autores sino además con textos (conocidos y no tanto).